miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Te has dao cuen...? (VII)

¿...de que, invariablemente, cuando un católico ve necesario utilizar la palabra estrategia para explicar sus planes (o los de otros), el beneficiado por la ejecución de dichos planes siempre acaba siendo el PP?.

¿...de lo mucho que se parece el autobombo que se han dado algunos a cuenta de un bloqueo en una cuenta de tuíter completamente prescindible a la multa que nunca le pusieron a Intereconomía?.

Donde va, triunfa.

...y hoy, tampoco se ha sumado a la huelga.


Letra pequeña: Aunque no es obligación, se puede continuar con gran provecho la práctica de rezar esta oración después de la Santa Misa como se hacía antes del Conc. Vat. II.

Hoy también es el día de los Arcángeles San Gabriel y San Rafael.

PS: Imagen cortesía de Luisa Polo Moreno, una amiga de Facebook.

martes, 28 de septiembre de 2010

Summa Concethologica (III).

Las renovaciones sin ruptura no están exentas de dificultades ni de obstáculos, como todo el mundo sabe, y, tras la fumata de vrotes berdes primaverales de ayer, los ponentes del congreso de la Iglesia de Laodicea parecen haberse topado con algún problemilla que (según aseguran nuestras fuentes) se resolverá de una manera u otra ("comosea", aseveró nuestro interlocutor).

El primer inconveniente ha surgido al intentar formular el enunciado de la prohibición del uso de la palabra "anatema". Al parecer, la lógica redacción del artículo ("Todo el que utilice la palabra 'anatema', sea anatema") supondría la inmediata y automática (a la par que improcedente, puesto que se provocaría precisamente lo que se quiere prohibir) anatematización, tanto de los que hubiesen participado en la redacción de dicho artículo, como los que, en un futuro, lo leyesen en voz alta. Se ha nombrado una comisión de periti para examinar las conclusiones de la comisión de periti que trabaja denodadamente en este complicado artículo.

También han surgido enconadas discusiones acerca de cómo debería reenunciarse un conocido pasaje de los evangelios, para hacerlo más accesible y más acorde con la realidad humana en la que vivimos. Si bien, tanto teólogos progresistas como conservadores coinciden en que la economía lo es todo, hay posturas dispares entre un sector y otro, motivadas por las diferentes opiniones acerca de cuál sería la solución a la presente crisis económica.

Así, mientras el sector progresista considera que el pasaje referido debería reenunciarse de la siguiente manera:

"¿De qué le sirve al hombre salvar su alma si pierde la subvención del Estado?",

el sector conservador insiste en esta otra versión:

"¿De qué le sirve al hombre salvar su alma si el banco no le concede (sic) la hipoteca para mudarse a un adosado en Las Rozas?".

Por otra parte, los primeros capítulos del Génesis, siguen dando que hablar. En efecto, varios ponentes han resaltado el hecho del carácter ejemplarmente moderno y democrático de Adán y Eva, quienes, al fin y al cabo, no hicieron otra cosa que darse sus propias leyes y cumplirlas escrupulosamente. Se ha propuesto, por ello, que sean conocidos, no por el incompleto y ambiguo sobrenombre de Primeros Padres, sino por uno mucho más explícito y adecuado al contexto: Primeros Padres de la Democracia.

Asimismo, estos mismos ponentes han insistido en el carácter fascistoide y violento del ángel que, empleando - como siempre hacen los totalitarios- un arma de fuego, (una espada de fuego, para ser más concretos) expulsó a Adán y Eva del jardín del Edén por ejercer sus inalienables derechos civiles. Se ha propuesto, por ello, el cambio inmediato y sustancial de la iconografía ya existente de esta conocida escena, reemplazando el aspecto noble del ángel (cabello largo y ondulado, anatomía de atleta, barbilampiño, gesto sereno, túnica semejante a la de un patricio romano, etc.) por uno mucho más acorde a su actuación: tricornio y uniforme de teniente coronel de la Guardia Civil, bigote, baja estatura, amplio perímetro abdominal y actitud vociferante.

Se ha señalado asimismo, para completar la evidente intención pedagógica y pastoral de la renovación iconográfica de la escena mencionada, la conveniencia de cambiar también el atuendo de los Primeros Padres de la Democracia, sustituyendo las pieles de borrego o la hoja de higuera (según el caso) por chaquetas de pana, jerseys de cuello vuelto y pantalones vaqueros de campana.

Los teólogos progresistas, ante estas interesantes innovaciones -sin ruptura- propuestas, se han apresurado a solicitar que se nombre a Eva como su laica patrona (dado que ella fue la pionera en las reformas legislativas en el Edén, presionada por el conocido lobby unipersonal denominado "la serpiente"). Los teólogos conservadores, han considerado también muy oportuna la idea de nombrar a Adán como su laico patrón, puesto que de sobra es conocido que éste, si bien al principio hizo constar su desacuerdo con la mayoría absoluta formada por Eva y la serpiente, finalmente decidió, como mal menor, sumarse al consenso imperante.

Preguntada nuestra fuente sobre el escepticismo y las reservas que algunos creyentes podrían mostrar ante tan súbitos cambios -sin ruptura-, afirmó, mostrando una envidiable hermenéutica de continuidad respecto a una conocida explicación de un recientemente fallecido pontífice, que todas estas reformas -sin ruptura- "deberán ser interpretadas a la luz de la Transición y del casi invariable magisterio del Boletín Oficial del Estado".

Si, a pesar de tal aclaración, siguieran persistiendo las dudas en algunos creyentes, nuestra fuente ha asegurado que es mano de santo (expresión que, por cierto, también está siendo revisada para ser sustituida por otra más inclusiva y pastoral) la repetición incesante del siguiente mantra: "Creo en las iglesias católicas; en la de ayer y en la de hoy y en la de las navidades futuras".

Para finalizar, se siguen debatiendo los términos que deberían sustituir la demasiado tradicional palabra "pecado". Está a punto de ser alcanzado un acuerdo de compromiso entre las partes: "pecado venial" sería sustituido por "tic totalitario" y "pecado mortal" por "atentado contra las libertades y los derechos civiles".

lunes, 27 de septiembre de 2010

Summa Concethologica (II).

Las numerosos congresos de los teólogos de la Iglesia de Laodicea parecen estar, por fin, arrojando los frutos tanto tiempo deseados y anhelados.

Al parecer, se han alcanzado, con gran unanimidad y mutuas felicitaciones y parabienes entre los ponentes, los siguientes consensos y acuerdos, para tranquilidad, sosiego y regocijo de las conciencias de los creyentes:

1-El pecado original no consistió tanto en desobedecer a Dios y comer de la fruta del árbol del Bien y del Mal, como en haberlo hecho sin taparse la nariz. Se ha decidido cambiar el nombre del árbol en cuestión (demasiado categórico y discriminatorio) por uno más acorde con los tiempos que corren: El árbol del Mal Menor y el Mal Mayor.

2- Se sustituye el anticuado gesto de santiguarse (que podría ofender a la inmensa mayoría de creyentes que nunca lo realizan) por el de taparse la nariz. El complicado y enrevesado gesto de persignarse queda reemplazado por el de taparse la nariz, apretándola tres veces (gesto que, por su brevedad, se amolda mucho mejor al atareadísimo y frenético ritmo de la vida moderna).

3- No será necesaria la confesión de los pecados, siempre y cuando éstos hayan sido cometidos mientras uno se tapaba la nariz.

4- La ley, los profetas y los mandamientos quedan reducidos a dos; a saber:

A- Te taparás la nariz para todas las cosas.
B- Y al prójimo, como a tí mismo.

5- Asimismo, para evitar radicalismos e interpretaciones demasiado literales de algunos pasajes de los textos sagrados, el mandamiento entre los mandamientos queda reenunciado de la siguiente manera:

"Este es el mandamiento mío: que os tapéis la nariz los unos a los otros como yo os la he tapado. No hay mayor amor que taparle la nariz a los amigos".

6- La palabra "mandamiento", además, queda abolida. Sustitúyase, de ahora en adelante, y en todos los textos en los que sea mencionada, por una mucho más democrática y abierta: "recomendación pastoral".

7- Las palabras "amor" y "odio" quedan, asimismo, prohibidas, siendo obligatorio, a partir de ahora, su sustitución por los términos "espíritu democrático" y "carencia democrática", respectivamente.

8-El término "Anticristo", asimismo, dejará de utilizarse por su carácter catastrofista y, sobre todo, porque nadie ya se la toma en serio. En su lugar, dígase "un general a caballo".

9- La palabra "demonio" queda, por las mismas razones, proscrita a partir de ahora. Reemplácese, desde este momento por "el de Fuerza Nueva que iba con una cadena en una mano y una porra en la otra".

10- Durante las AC/DC (Asambleas de los Creyentes en la Democracia y la Constitución) se sustituirá la parte de la confesión general que dice "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa" por esta otra: "por la culpa, por la gran culpa, de la sociedad". El gesto de golpearse tres veces el pecho queda sustituido, naturalmente, por el gesto de golpear el pecho de la persona que se tiene al lado (úsense las dos manos, una para cada una de las personas a izquierda y derecha, respectivamente).

11- Se reeditarán las obras completas de San Agustín de Hipona, con especial atención al conocido párrafo que incluye la frase "Ama y haz lo que quieras". Ésta será reemplazada por "Tápate la nariz, y haz lo que quieras", quedando el párrafo en cuestión como sigue:

"Tápate la nariz y haz lo que quieras; si te callas, hazlo como mal menor; si gritas, hazlo también como mal menor; si corriges, sea también como mal menor; si te abstienes [de corregir], sea como mal menor. Que la raíz del mal menor esté dentro de tí y nada pueda salir sino lo que sea menos malo".

12- La palabra "anatema" queda prohibida por su carácter condenatorio y, sobre todo, antipático. En su lugar, se utilizará la palabra "anticonstitucional". Aunque en principio se había pensado en utilizar la palabra "preconciliar", ésta ha sido desestimada tras largas deliberaciones, por ser "preconciliar" un término con connotaciones demasiado preconstitucionales y no ser lo suficientemente aconfesional.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Cortinas de humo buenistas (VI): "Es más lo que nos une..."

"...que lo que nos separa".


¿O no?.

El ser vivo (que no humano) de la foto es un bonobo. El bonobo es un primate que vive en una extensión relativamente reducida de selva en esa tierra sin ley conocida hoy en día como Zaire (y como "Congo belga" cuando imperaba algo de ley en ella). Es pariente próximo del chimpancé.

El bonobo tiene en común, con el homo sapiens (ser vivo que se convierte, como todos saben, en humano, cuando su madre así lo decide), un 99´8% de su genoma. El ejemplar de la foto, como habrán podido deducir los sagaces y sagazas lectores y lectoras de esta bitácora y bitácoro, no es un miembro, sino una miembra de su especie.

Que el bonobo sea el primate que más genes comparte con el ser humano (algo que se traduce, no sólo en el -reconozcámoslo- estremecedor parecido en la fisonomía de sus rasgos faciales, sino también, al parecer, en su comportamiento) ha servido de argumento a libros y libracos ("zrilers", creo que se llaman) en los que científicos atrevidos acaban, invariablemente, siendo víctimas de los resultados de su afán por añadir (aún más) genoma humano al de los bonobos que tienen enjaulados en su laboratorio (nada como el mito de Prometeo para una historia pretendidamente atrevida, a la par que moralizante).

De hecho, es legendaria la puntería de los bonobos lanzando objetos con esas manazas (más grandes aún, como se puede comprobar, que las de don Manuel Fernández Chica -más conocido bajo el nombre de "Bibí Andersen"). Más de un oenegero, aspirante a imitador de Dian Fossey, ha caído fulminado (con funestas e irreversibles consecuencias), al parecer, descalabrado por una certera pedrada (ellos no se andan con contemplaciones con los progres, como se puede ver) arrojada desde la lejanía por uno de estos primates.

Incluso, se afirma, alguno habría podido aprender a leer algunas palabras. Aunque resulta poco probable, no puede uno dejar de temblar ante la lejana, pero letal, posibilidad, de que cayesen, en manos de un bonobo, las obras completas de don Sabino Arana. Quién sabe lo que podrían llegar a hacer, inspirados por el pensamiento (¡ejem!) del insigne bizkaitarra, estos cuadrúmanos, al enterarse de que ser relativamente pocos (unas pocas decenas de miles, en el caso de los bonobos), ocupar una extensión de terreno relativamente pequeña y presentar unos rasgos faciales fácilmente distinguibles del resto de sus congéneres, son argumentos sobrados e irrebatibles que sirven para reclamar deudas históricas, derechos históricos y cualquier cosa, siempre y cuando se acompañe del apellido "históric@" (es decir, a pedir dinero en cantidades cada vez mayores).

Si ustedes oyen, en las noticias, que los bonobos empiezan a mirar por encima del hombro a los chimpancés comunes y corrientes (quienes, además, son más bajitos y quizás tengan un Rh distinto) y empiezan a escuchar palabras como Bonoberría o bonobaldunes (nivel C imprescindible para acceder a las bananeras más deseadas), den por seguro que semejante e infausta posibilidad monoliteraria se ha hecho, finalmente, realidad.

También aseguran algunos que los bonobos son capaces de aprender y repetir palabras (y hasta frases relativamente sencillas que recitan de memoria). Algo que, con un micrófono y una mesa delante (y un tablón con emblemas de anunciantes detrás) les convertiría en capaces de dar conferencias de prensa muy similares a las de muchos futbolistas (se puede uno imaginar las frases que pronunciaría la que aparece en la foto: "La selva ecuatorial es así", "En la selva no hay enemigo pequeño", " Yo lo que quiero es estar a tope y darlo todo para que el macho alfa siga contando conmigo", y otras similares). Lo de jugar al fútbol, de todas formas, mejor olvidarlo, puesto que, como es fácilmente observable, para un bonobo es imposible no tocar el balón con la mano (aunque, pensándolo mejor, eso no tendría, a la hora de la verdad, la menor importancia, habida cuenta cómo aplican el reglamento del balompié la mayoría de los árbitros).

Incluso hay una teoría (aunque muy conspiranoica, todo hay que decirlo) que sostiene que la nariz de los bonobos ha servido de inspiración para las rinoplastias realizadas por la gran mayoría de los cirujanos plásticos del orbe. Una teoría que no deja de tener su lógica innegable si se observan los rostros de algunas presentadoras de televisión, o los de las mamás de Borjamari (la señora baronesa) y de Genovevo (la señora duquesa).

De todas maneras, el autor de esta bitácora da más crédito a otra teoría alternativa: la de que el prototipo imitado en tantas cirugías plásticas de apéndice nasal no sería la nariz del bonobo, sino más bien el hocico del pequeño, a la par que irascible, perro pequinés.

El caso es que, aun pudiendo ser mucho más (en cantidad) lo que nos una a los bonobos que lo que nos distinga de ellos, no deja de ser cierto que todas estas semejanzas carecen de la más mínima relevancia comparados con la vital importancia de lo poco (las cualidades) que nos diferencia de estos estilizados cuadrúmanos.

Porque la frase enlatada y de diseño que da título a esta entrada (frase que puede ser aprendida -no sé si por imitación del líder o por enseñanza expresa a tal efecto- en seminarios y cursos que son de todo menos gratuitos) es producto de uno de los grandes defectos del pensamiento modernista: la cantidad por encima de todo (no recuerdo bien, por cierto, si fue Pío XII el Papa que dijo sentirse enormemente preocupado por la obsesión de las sociedades europeas por la fuerza de los números).

Fue San Agustín el que sintetizó, en una conocida sentencia ("In necessariis, unitas; in dubiis, libertas"), lo erróneo de esta forma de pensar, asegurando que lo importante es coincidir, no en lo accesorio (que suele ser mucho), sino en lo fundamental (que suele ser poco, pero sobradamente suficiente).

El engaño, lógicamente, reside en hacer creer que lo mucho accesorio es, en realidad, lo que debe ser tenido en cuenta (no por ser accesorio, sino por ser mucho), sustituyendo así calidad por cantidad, y haciendo una especie de tabula rasa con todos los aspectos del asunto que se trate, que pasando a tener la misma importancia, dejan al número como único baremo a la hora de evaluar coincidencias y discrepancias.

Porque, si realmente lo importante es que sea más lo que nos une que lo que nos separa, a los bonobos (por ejemplo) también se les animaría a secundar manifestaciones, concentraciones, campañas y movilizaciones en general. Quizás no se hace por ser pocos (aunque eso, pensándolo bien, da lo mismo, teniendo en cuenta que 50.000 manifestantes cuentan como dos millones), y por la documentada y contumaz resistencia de los bonobos a ingresar donativos mensuales en una cuenta corriente y a poseer bienes que luego puedan ser legados en herencia (sí, ya lo sé: más triste es de robar, pero es que empieza uno a tener problemas a la hora de ver la diferencia entre unas cosas y otras). Y añádase a estas importantísimos inconvenientes esa pelambrera que, seguramente, hace a los bonobos inservibles como portadores (y, por ende, compradores) de pegatinas y demás merchandising.

Porque, si realmente lo importante, a la hora de evaluar los parecidos, es la cantidad y no la calidad, esta foto de la señora Bonoba ( si hasta suena a apellido de tenista rusa o checoslovaca, oye...) no saldría (de haber salido, que lo ignoro) en el Nature, sino en el Hola, o el Diez Minutos (y, con un 99´8% de genoma en común con los seres humanos, pensarán -imagino- los miembros de su especie que "si no es señora, sino señorita, será porque ella quiere").

No quiero acabar esta parrafada sin sugerir (y renunciando por anticipado a los derechos de autor) una idea a los publicitarios que idearon una notoria campaña de publicidad de una marca cervecera, con motivo del día de Nuestra Señora de la Merced: Utilicen la foto de esta entrada para el antes, y esta otra para el después en una anuncio de cera depilatoria. Saben de sobra que el éxito de ventas está garantizado. Pero como conozco de sobra su escala de valores (en la que, sin duda, la economía debe serlo todo), sé perfectamente que no aceptarán mi sugerencia, por buena que les parezca, pues su miedo a las autoridad terrena es muy superior -como se ha podido comprobar- al de la Autoridad Celestial.

Luego no se quejen si, llegado el momento, les invade una extraña e incómoda sensación de que son cabras cuando les gustaría ser ovejas. Es lo que tiene meterse con la familia de gente realmente influyente.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Puristas 2.0

Desde el comienzo, hace más de año y medio, de la campaña contra la ley Aído, muchos (no tantos como sería desear) hemos asistido (aunque curados de espanto después de un tiempo) cómo se tachaba de puristas o de extremistas a los que recalcábamos la obviedad de que una campaña orientada a mantener la despenalización del aborto en España (porque eso, y no otra cosa, hubiese sido el resultado de que la campaña hubiese tenido éxito, en lo que a frenar la ley Aído se refiere) no era provida, sino abortista.

Muchos (no tantos como hubiese sido deseable, insisto) recalcábamos (y seguimos recalcando) otra obviedad: cómo se arrastraba al movimiento que una vez fue provida (ahora lo son, si acaso, los rescoldos que quedan después de ser pasado por el fuego de los estandartes rojos y los corazoncitos sonrientes) a defender las posiciones abortistas del PP.

Es más: muchos (no tantos...etc,etc) comprobamos, atónitos, cómo, la misma "masa social" (valga la redundancia) que, cuando el aborto fue despenalizado por un gobierno socialista, tenía clarísimo que despenalizar el aborto era abortista, de pronto, había dejado de tenerlo tan claro (o, directamente, había pasado a llamar "provida" a los políticos que, bajo las siglas adecuadas, defendían las leyes abortistas vigentes), al punto de que se había conseguido (y ahí residía, en realidad, la ingeniería social de la ley Aído -ingeniería que no estaba siendo hecha, ni mucho menos, por los socialistas) que los "provida" defendiesen, en la calle, lo mismo que los abortistas 25 años antes (como demuestra este escalofriante testimonio gráfico).

Algunos de esos muchos (no tantos blablabla...) achacaban tal absurdo a la ignorancia, a la ingenuidad o, directamente, a la estupidez y cortedad de miras de los organizadores de la campaña y sus supuestamente bienintencionados (en algunos casos, no en todos) seguidores.

Pues ahora resulta que en Brasil, algunos quieren que se despenalice el aborto. Y hete aquí que desde los mismos altavoces virtuales desde los que se llamaba "puristas" o se acusaba de tener oscuras motivaciones políticas a los que recordábamos que defender la despenalización del aborto es abortista (¿o me van a decir que Cristina Almeida era provida hace 25 años?), se califica de abortistas a los que quieren que el aborto esté despenalizado en Brasil.

Y no sólo en Brasil. En Argentina, los mismos de los que estamos hablando tenían clarísimo que los que estaban a favor de la despenalización del aborto son abortistas.

En cambio, fíjense cómo describen, en España y a un partido muy concreto (defensor de la despenalización del aborto), los mismos que tienen clarísimo que defender la despenalización en Brasil y Argentina es abortista: Comprometidos con la vida.

Por supuesto, los sagaces lectores de este blog ya han adivinado el por qué de esta aparente paradoja: En Brasil y Argentina, el PP no se presenta a las elecciones. Es por eso por lo que, cuando de estos países se trata, los mismos a los que, de forma súbita, tanto se les nubla el entendimiento en lo que a España se refiere, pueden permitirse el lujo de decir la verdad.

Además, se da la coincidencia (si se fijan) que las tres noticias arriba enlazadas vienen firmadas por el mismo nombre (un nombre que, como en el caso del Anticristo, no sé si corresponderá a una persona, una corporación o una doctrina).

Sirva esto de demostración (por si aún quedaba alguna duda al respecto) de que ciertas campañas (cuyo éxito, finalmente, pudo ser celebrado y consistió -como era de esperar- en esto) en las que se utilizaron ciertos engaños, cierto lenguaje confuso y ciertas invitaciones a partidos favorables a la despenalización del aborto (ya saben: en España, provida; en Sudamérica, abortistas) no se hicieron así por ignorancia ni por estupidez, sino que se hicieron con plena conciencia de lo que se estaba haciendo.

Al final, y como casi siempre, se cumple el dicho anglosajón: Si dice cuacuá, anda como un pato, y tiene el aspecto de un pato...no es un pollo confundido, ni un pollo estúpido, ni un pollo acomplejado...

Es un pato, y ya está.

La segunda tentación.

Mateo, 4: 1-11.

"La segunda tentación es 'Si eres Hijo de Dios, échate aquí abajo, para que, viéndote volar los hombres, te adoren'. Es decir: 'Emplea tus facultades religiosas para conseguir prestigio y poder; para ser conocido, aclamado, obedecido, venerado; para brillar entre los hombres y los pueblos. Si la religión no es reverenciada, si no es obedecida, de poco sirve. ¿Acaso buscas tu propia gloria en eso? Buscas la gloria de Dios, la gloria de la Iglesia, el buen nombre de tu Orden, de tu convento; buscas la honra del Clero, de la Curia, del Pontificado. ¡Muéstrate al mundo! [como dirán después a Cristo sus parientes y amigos]. ¡Asombra a las masas! ¡Haz bajar fuego del cielo! ¡Haz un signo en las nubes! ¡Ven, que queremos coronarte como nuestro Rey!'

El exceso de pompas, aunque sean religiosas; de ceremonias, de exterioridades, de propaganda, como dirían hoy; la excesiva obsecuencia a la ciencia y sus artilugios, el apego a los instrumentos temporales pesados, el aseglaramiento y amundanamiento de la actividad religiosa, la burocracia eclesiástica excesiva e inerte, los sacerdotes funcionales y no carismáticos, la agitación y el sacramentalismo, en lugar de la contemplación; en suma, lo que llamaba Péguy "el descenso de la mística a la política", constituye en la Iglesia el fermentum phariseorum, que hincha y desvanece la masa, y constituye la segunda tentación.

La primera tentación fue humana; la segunda, farisaica; la tercera es satánica."

(Leonardo Castellani, Cristo ¿Vuelve o no vuelve?).

Nota: La cursiva es del autor (o de la obra de la que se ha recogido el texto). La negrita es del autor de la bitácora.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Revolution Street (IX-bis): Todos a la huelga (II)

El desgarrador grito de un servidor contra la incoherencia ha sido escuchado.

Acabo de leer esta mañana, un artículo cuyo autor, sin lugar a dudas, revela su propósito de hacer huelga el 29 de Septiembre, haciendo así alarde de una fidelidad intachable a sus principios.

Por supuesto, el autor del artículo es demasiado discreto y sutil como para desvelar sus intenciones de forma explícita (otra virtud más que añadir a una larga lista: la modestia), pero éstas pueden deducirse inequívocamente de las directrices que nos marca a todos, en los siguientes extractos que entresaco:

"Se teme a la libertad y se deriva al totalitarismo cuando se dedica más tiempo a criticar los modos de hacer del compañero de batalla que a contribuir a vencer al enemigo".

[Inciso: El año pasado muchos decían: "El enemigo no es el PP; el enemigo es el aborto". Tengan en cuenta, pues, que este año, igualmente, podría decirse que "el enemigo no son los sindicatos; los enemigos son el paro y la crisis económica"].

"Se teme a la libertad y se deriva hacia el totalitarismo cuando cuando no se distingue entre las finalidades compartidas y las legítimas -y enriquecedoras; sí, enriquecedoras- diferencias entre métodos y estilos".

"Se teme a la libertad y se deriva hacia el totalitarismo cuando se es incapaz de arrimar el hombro en una causa si no se trata de una iniciativa propia, se comparten hasta los últimos detalles del compañero o, simplemente...se sospecha de sus motivaciones".

"Es totalitario quien pretende que todos sus objetivos se alcancen a su manera..."

"Una de las reglas de acción católica que, a mi juicio, ha generado esta deriva por haberse interpretado incorrectamente es la máxima '
comunión para la misión', que, como claramente expresa, exige común-unión para la misión, pero nada más. No reclama unidad de estilo, unidad de medios, unidad de adscripción política o espiritual".

"La unidad en los fines no ahoga la maravilla de la diversidad, sino que se adorna en ella".
[¡Toma del frasco, Rubén Darío!].

"Sobre el papel nos congratulamos de la diversidad de carismas y dones...pero somos más veloces que Santiago en pedir que baje fuego del Cielo para consumir a quienes no comparten con nosotros el último criterio sobre el último tema opinable".

El autor del artículo no puede ser más claro: O se ponen en huelga el 29 de Septiembre, o son unos tiquismiquis temerosos de la libertad y que derivan peligrosamente hacia el totalitarismo.

Aunque a mí no deja de revolotearme en la cabeza la idea de que, aun invitando a la colaboración incondicional con unos sindicatos de clase, no se refiere precisamente a los de la izquierda.

Aunque, lógicamente, si el autor del artículo hiciese distinciones entre los sindicatos de clase de la izquierda y los de la derecha a la hora de aplicar sus sabios consejos (recordemos: "La común-unión en la misión...no exige...unidad de adscripción política"), el tiquismiquis temeroso de la libertad que deriva peligrosamente hacia el totalitarismo -según sus propios argumentos- sería él.

¿O no?.

Revolution Street (IX): Todos a la huelga.

El año pasado, por estas fechas, andaba el que escribe enfrascado (entre otras cosas) en discusiones sobre cosas que a uno le parecían de puro sentido común acerca de la manifestación que tuvo lugar, finalmente, el 17 de Octubre del 2009 en Madrid.

Para demostrar que los (sin duda) bienintencionados argumentos de "la otra parte" (aceptados, en muchos casos, también, por colegas "de esta parte"), no cayeron en saco roto en lo que al autor de esta bitácora respecta, procedo a recitarlos casi de carrerilla y de memorieta para recordarles que, si ustedes asistieron a la manifestación del 17 de Octubre en Madrid, deben sumarse a la huelga del 29 de Septiembre.

1- Recibamos al toro a porta gayola (y hasta de espaldas) y comencemos con la artillería pesada. El primer argumento nos lo proporciona don Benigno Blanco, quien afirmó que podía sumarse a la manifestación del año pasado incluso los que estuviesen a favor del aborto, pero quisieran que hubiese menos abortos. ¿Acaso no quieren ustedes que haya menos parados en España? ¿Acaso no quieren ustedes que las pensiones sean más cuantiosas?. Pues pasen por alto las diferencias con los convocantes (como se nos pedía a todos el año pasado) y súmense a la huelga del 29-S.

2- El segundo argumento que se utilizó el año pasado era que uno podía (y debía) sumarse a una manifestación si el lema era correcto y suscribible (el del año pasado era "Por la vida, la mujer y la maternidad" -y seguro que cada uno le daba la interpretación que más le convenía). El lema de la huelga del 29-S es "Por una salida justa y equilibrada de la crisis". ¿A que están todos de acuerdo con él? Pues todos a la huelga el 29-S (y superen su comprensible sarpullido mental haciendo lo mismo que hicieron el año pasado: interpretando el ambiguo lema de la convocatoria a su conveniencia).

3- El tercer argumento que usaron algunos el año pasado para invitar a asistir o para justificar su asistencia al 17-O fue el manifiesto; más concretamente, que el hecho de que el manifiesto de convocatoria no fuese perfecto, o al gusto de todos, o manifiestamente (valga la redundancia) mejorable, eso no impedía sumarse al sarao, siempre y cuando algunas partes del mismo pudiesen ser compartidas.

El manifiesto de convocatoria de la huelga del día 29 puede que presente algunos puntos que sean mejorables (al fin y al cabo, ¿quién es perfecto?) o, directamente, impresentables (todos cometemos errores, no lo olviden), pero recuerden que esa razón no impidió la asistencia de muchos al 17-O. Y es que, al fin y al cabo, ¿cómo no estar de acuerdo con "No al despido más fácil y más barato", "No a la congelación de las pensiones" o "No a los recortes salariales y sociales"?. Dejen ustedes, por tanto, de poner palos en las ruedas de una causa justa como es la lucha contra el paro, y recuerden que, cuando la causa merece la pena, hay que olvidar las diferencias y que lo importante, por encima de todo, es que estemos todos unidos (que no se diga que, por nosotros, el gobierno se salió con la suya). Todos a la huelga, pues, el 29-S.

4- El cuarto argumento, de los empleados el año pasado, es el de los convocantes. Sí, ya sé que los que han organizado la huelga no son perfectos, pero recuerden que todos nos equivocamos y que nadie está a salvo de tener defectos (y el que no los tenga, que tire la primera piedra y todo eso). ¿Que les caen como una patada propinada una cuarta debajo del ombligo? Y a mí también. Pero recuerden que el año pasado, eso mismo debía ser pasado por alto (así se nos decía, y así lo aceptaron muchos) al lado del lema, el manifiesto casi suscribible (aunque imperfecto) y, sobre todo, la justicia de la buena causa por la que se nos llamaba a pasarnos una tarde berreando por el centro de Madrid.

El ambiente, además, no les resultará extraño, puesto que (como siempre que hay revolucionarios de por medio) predominará el color rojo. Y les apuesto lo que quieran a que no faltarán globitos, silbatos y que será una convocatoria "festiva".

5- El quinto argumento es uno novedoso, muy utilizado el año pasado: la manifestación a la carta. Recuerden que el año pasado mucha gente justificó su asistencia al 17-O con una frase que era más o menos así: "Sí, la manifestación es para esto, pero yo voy a ir a esto otro. Lo importante es acudir"; así, cada uno iba a lo que consideraba oportuno: Aznar, porque no le parece mal que las quinceañeras aborten, pero le parecía fatal que lo hagan sin decírselo a papi y mami. De Cospedal, porque, aun no teniendo inconveniente alguno respecto al aborto, sí lo tenía respecto a que se le considerase "un derecho". Otros, porque querían la abolición de todas las leyes que permitan el aborto.

Por ello, independientemente de para qué se haya convocado la huelga, acudan. La huelga será para lo que sea, pero ustedes irán para lo que consideren conveniente (pueden estar de acuerdo en unas cosas con los convocantes y no necesariamente en otras, recuerden). Lo importante es que Zapatero ha hecho algo mal y así hay que hacérselo saber (¿o acaso pretenden ustedes hacer eso tan feo de "hacerle el juego al psoe"?)

6- El sexto argumento esgrimido el año pasado y que hace perentorio e inexcusable sumarse a la huelga del 29-S es que, al fin y al cabo, los convocantes están haciendo algo. ¿Qué están haciendo ustedes contra el paro, aparte de quejarse y de sentarse ante el ordenador a poner a caer de un burro a los convocantes?. ¡Seguro que nada de nada!. Súmense, por ello, a la huelga del 29-S, en la que, además, ni siquiera se les pide que se metan 14 ó 16 horas de autobús. Irónicamente y en este caso, podrán sumarse a la huelga...pasándose el día ante el ordenador, si así lo desean.

7- Y otro argumento que hace obligatorio el sumarse a la huelga del día 29 es que, probablemente (y es de ser malos cristianos y de tener una falta de caridad alarmante siquiera sospechar lo contrario), los que la convocan lo hacen con la mejor intención del mundo. ¿Qué les hace pensar otra cosa?. ¿Lo que dicen algunos?. Puede que sean idioteces de malpensados. Al fin y al cabo, ¿qué prueba impepinable tienen ustedes de que los convocantes del 29S tienen mejores o peores intenciones que los convocantes del 17-O? ¿Es que son ustedes telépatas? Además, recuerden que "no debemos juzgar, que eso corresponde a Dios". Aun así, tengan en cuenta que lo importante es la unidad por una causa justa (la lucha contra el paro, la mejora de las pensiones, etc.).

¡Ah! Y muy mal (para variar) estos señores que publican cotilleos sobre los convocantes antes de la huelga. ¿No había revuelo el año pasado entre unos y otros y, sin embargo, se silenció para no perjudicar la asistencia a la manifestación?. ¿Por qué, entonces, este año, de pronto, la verdad sí es más importante que el éxito de una convocatoria por una causa justa?. Cállense por el bien de la lucha contra el paro hasta después de la huelga, que lo importante es ir cambiando conciencias poco a poco.

Además, piensen en un pequeño detalle: si el año pasado se hubiesen enterado de que el presidente de ese foro o de aquella plataforma estaban en un crucero de todo a cien mientras coordinaban el 17-O, su respuesta, probablemente, hubiese sido:

"¡Cómo trabajan y cómo se sacrifican por la causa! ¡Ni en vacaciones descansan!".

Además, alguno de los convocantes de justísimas iniciativas tiene la costumbre de tuitear, en su blog, sus incesantes viajes "por la vida" y, créanme: deja al mismísimo Willy Fogg a la altura del cangrejo ermitaño.

Y, por último, tengan en cuenta que, cuando los convocantes vuelvan a las andadas dentro de dos días, como aquél que dice, pueden utilizar las mismas excusas que utilizaron el año pasado: "Yo no fui para eso", "quién lo iba a decir...", "está claro que no quieren morder la mano que les da de comer". Con el 29-S, tienen otra gran oportunidad de hacerse el sueco ante lo que tienen delante de los ojos, mojarse por una buena causa, y luego decir que les han engañado como a chinos.

Sí, es obvio que no van a sumarse a la huelga el 29-S, y (dado que el título de la entrada pretende ser irónico), me parece fenomenal. La cuestión es cuál es la razón de que unas excusas sirvan para sumarse a ciertos fregados, pero no a otros.

Y la razón tiene un nombre (aunque el nombre no nos guste): Sectarismo. Sectarismo guerracivilista, más concretamente.

Cuando el engaño, o la sospecha de engaño, o el asunto turbio, es manejado y coordinado por la derecha, toda disculpa es buena para no dejar de acudir, incluso sabiendo que se participa en una estafa. En cambio, cuando lo organiza la izquierda, no hay disculpa nebulosa ni buenismo que valga ante lo claro que se ve el asunto (que digo yo que los liberados sindicales tienen todo el derecho del mundo, como hijos de Dios que son, a ser evangelizados, y los votantes de izquierdas tienen también todo el derecho del mundo a que alguien se les acerque ese día y les aclare cómo la izquierda, en realidad, no protege ni ayuda lo más mínimo a la llamada "clase trabajadora").

Ese sectarismo es comprensible (que no es sinónimo de "justificable") en los que, al fin y al cabo, no hacen sino aplicar la ley del embudo (la de toda la vida), no pasando ni una al que consideran rival mientras se exhiben amplias tragaderas cuando de los miembros de la misma tribu (o sub-tribu, más bien) se trata.

Pero, en otros casos, todo esto pasa por empeñarse en ver la realidad política de España a través del prisma de la llamada por Pío XII "Undécima Cruzada" (y si a alguien le escuece tal denominación, caiga en la cuenta de cómo lleva décadas aplaudiendo con las orejas todo lo dicho y hecho por el Papa...porque lo dice y lo hace el Papa), y creer que las trincheras de entonces (como ya dije en un artículo cuya primera parte me he tenido que comer con patatas) siguen siendo las mismas de ahora.

Así que, una de dos: o metieron la gamba el año pasado (y el 7 de Marzo, y el 3 de Julio, y tantas otras veces) acudiendo a donde les llamaban, o la van a meter este año no haciendo huelga.

Y no sé por qué, pero me da que este año es cuando van a acertar. Y de pleno.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El embudo (II).

El otro día explicábamos en qué consistía el extremo estrecho de ese embudo multimedia conocido como "grupo intereconomía". Hoy queda explicar (aunque quizás ya algún lector lo haya adivinado) en qué consiste el extremo ancho. Un extremo ancho cuya extensión supera lo visto en los medios de comunicación españoles durante mucho tiempo.

Tengo muchos amigos (virtuales, también) que, aun diciéndose escarmentados del PP, están encantados de la vida con Intereconomía. Lo que no acaban de explicarse (confiesan) es por qué Intereconomía, estando (obviamente, según ellos) comprometida con ciertos valores (y no se refieren a la bolsa), apoya, y sigue apoyando, a saco, al PP, partido que, lógicamente, nada tiene que ver con esos valores supuestamente defendidos por este grupo de comunicación.

Lo que ocurre es que muchas veces razonamos al revés, porque la cuestión es la siguiente: Si Intereconomía está tan comprometida con esos "valores", ¿qué hace apoyando al PP?. ¿No será que Intereconomía apoya al PP porque, en realidad, no está comprometida con esos supuestos valores? ¿No será que esos "valores" son esgrimidos cual estandarte agrupador para que todo el que se siente o pueda sentirse identificado con ellos - extremo ancho- pueda ser luego dirigido adecuadamente hacia el voto útil para el PP - extremo estrecho?.

Porque resulta que mis amigos escarmentados del PP hablan de Intereconomía exactamente igual que los votantes peperos de su partido: "Está claro que defienden ciertas cosas, pero no acaban de aclararse, porque acaban poniendo en sus listas electorales/tertulias y programas a gente que va por otro sitio". Qué casualidad, oiga... Familiar esa explicación me resulta, que diría el maestro Yoda.

De hecho, el otro día me llegó una invitación a mi cuenta del Caralibro (muy bueno, Gonzalo) a un grupo llamado (algo así, no recuerdo bien) "Queremos que Intereconomía dé voz a los partidos que defienden la vida".

Sí, claro. Y en Jaén (imagino) habrá un montón de gente que querrá que los olivos den petróleo, no aceitunas.

Porque mis bienintencionados amigos, y los que crean, en el Facebook, grupos como éste, demuestran, para algunas cosas, tener menos memoria que los votantes sociatas y peperos, que ya es decir (por cierto, en la radio sale o salía un nieto de Franco anunciando un producto que supuestamente mejora la memoria; qué ironía...). Olvidan que en una radio llamada Intercontinental, que, aunque emitía en Madrid, podía escucharse a través de internet por toda España había programas en los que sí salían partidos de ésos que "defienden la vida".

Más concretamente dos programas: La Quinta Columna (lunes a viernes, una horita por las tardes) y La Gran Esperanza (dos horas, la tarde de los sábados).

¿Qué fue lo primero -o casi lo primero- que ocurrió cuando el Grupo Intereconomía compró esa radio? Que "los partidos que defienden la vida" (y otras cosas) recibieron, no ya la palmadita en la espalda, sino la patada en el culo.

Y esa patada no se la dio el malvado Juan Luis Cebrián, ni ese adefesio estético e intelectual que responde al nombre de Jaime Roures. Fue el grupo de comunicación presidido por Julio Ariza (el mismo Julio Ariza que llama a los programas de su cadena para nombrar - o confirmar- a dedo a los ganadores de los concursos, dicho sea de paso).

Que no me negarán que es una forma, cuanto menos, curiosa, de "comprometerse" con unas ideas: largar con viento fresco a los que las defienden y promocionar sin recato a los que las atacan.

¿Y cómo ha conseguido Intereconomía que, a pesar de esto, la tengan por una cadena amiga los escarmentados del PP? Pues ampliando el extremo ancho del embudo.

Intereconomía tiene algunos programas donde, de vez en cuando, salen personas y personajes representativos de ese Ponto Euxino al que los Ulises de la democracia liberal denominan "ultraderecha". He oído que ha habido programas monográficos sobre José Antonio Primo de Rivera, y creo que también sobre el Requeté (aunque de esto último no estoy muy seguro). Por sacar, han sacado de esas procelosas aguas (capaces de engullir para siempre a cualquier demócrata desprevenido) hasta al mismísimo Poseidón en persona (léase: don Blas Piñar López), cuya elocuencia y brillantez dejó absolutamente encadilado a un amigo mío, votante de UPyD (ya he perdido la cuenta de las veces que me ha soltado la frase "Si es que tiene razón Blas Piñar cuando dice...").

Últimamente también se le cae la baba a muchos con el telediario de la noche, protagonizado por una pepera (no sé su nombre), por Eduardo García Serrano, a quien todavía algunos definen como falangista (suponiendo que la definición de "falangista" sea "el que le ríe las gracietas a Vidal-Quadras", definición de la que discrepo radicalmente) y por José Javier Esparza, de quien algunos dicen -no sé si con razón o sin ella- que es "próximo al tradicionalismo", que no sé muy bien en qué consiste eso (los hay que dicen que "cercano al pensamiento tradicionalista" es, nada más y nada menos, que don Ignacio Arsuaga, así que saquen conclusiones ustedes mismos).

El caso es que, gracias a todos estos programas (salteados, como el ajillo en un revuelto de setas y gambas), esta cadena recluta simpatías de una base social muy extensa, que abarca incluso ese terreno considerado "a la derecha del PP" -extremo ancho-, y que incluye a mucha gente que hace ya tiempo que se cayó del caballo respecto a ese partido (o que nunca llegó a subirse a ese caballo). Gente a la que luego, en otros programas (de tertulia, preferentemente) y cuando llega el momento, se les muestra, como única alternativa -extremo estrecho-, al PP. Con eso, no conseguirán que todos los que se cayeron del caballo vuelvan a subirse (alguno lo hará), pero consiguen evitar que muchos otros sientan la tentación de abandonar la montura útil ("¿Cómo no voy a votar al PP, por mucho asco que me dé, si me lo piden hasta en la cadena que saca a Blas Piñar y habla de José Antonio?").

¿Y eso es malo? Hombre, claro está que el régimen corre raudo y veloz a cerrar cualquier rendijita que pueda abrirse, pero también tiene su lado bueno: nunca antes había habido que ampliar tanto el lado ancho del embudo para captar simpatías y voluntades y mantenerlas abrevando en el pepebre. Y eso no deja de ser una buena señal. Hace unos años, un timo ideológico como Intereconomía -cuya función, ya digo, es mantener controlada a la ultraderecha mediante una zanahoria atada a un palo- ni siquiera era necesario.

Pero a uno no le deja de dar un poco de repelús que algunos de los que ahora son ninguneados (y, en su momento, defenestrados) por esta cadena, pierdan el oremus por salir unos minutitos semanales en Radio Intereconomía Quinto Pino (eso sí, a condición de no meterse con las organizaciones satélites del PP, que si no se enfada mi obispo, el de zumosol). Aunque, claro, se pregunta uno si realmente es necesario y merece la pena tomarse tantas molestias (y pasar por ciertos aros) para recitar los mismos lugares comunes que ya recitan otros y callar lo mismo que callan todos los demás.

Y, por favor, si van a tomarse el tiempo y la molestia de montar un grupo de Facebook, monten "Quiero que la SER dé voz a los partidos que defienden la vida". Es mucho más probable que se haga realidad tal deseo, aunque sólo fuese por no dejar pasar, en esta cadena, la oportunidad de fastidiar al PP (suponiendo que la SER quiera fastidiar al PP, que ésa es otra...).

martes, 21 de septiembre de 2010

Casi la Última Cena.

Aunque lo he publicado en Facebook, lo hago también aquí, porque me consta que algunos lectores asiduos de esta bitácora no tienen cuenta en esta "red social" (y lo de "red" no es sólo por las conexiones y vínculos con otros, sino por lo difícil que es salir de la misma en cuanto uno se enreda).

Es un vídeo de un grupo de seis actores cómicos a los que considero los mejores sociólogos y antropólogos de la segunda mitad del Siglo XX (aunque justo es decir que tampoco tuvieron mucha competencia en el campo de las ciencias sociales): los Monty Python.

Aquí consiguen lo que parece, no ya dificilísimo, sino imposible: explicar, en tres minutos y medio, y de fácilmente comprensible para cualquiera, el origen del arte y la teología modernos (y, en general, de cualquier cosa apellidada "moderno/a"), mediante un hipotético Miguel Angel que intenta aportar un soplo de aire fresco a la realización de un cuadro de la Última Cena, a la que intenta humanizar y hacer más auténtica, para desesperación del Papa que le encargó el cuadro, cuyo cerrilismo e inmovilismo le impiden apreciar la esforzada búsqueda de creatividad a toda costa del pintor, en lo que a la liturgia artística se refiere.

Así, donde uno ve reforma, el otro grita "¡apostasía!"; donde el otro clama "¡ruptura!", uno sólo ve renovación. Incluso podría afirmarse que la imagen que tiene el Papa de la Última Cena es más dogmática, mientras que la visión del artista es más pastoral.

Claro que, para ser un Miguel Ángel verdaderamente democrático y del Siglo XXI, le falta decir que la culpa no es suya porque le subcontrató la realización del cuadro a un cuñado o a un primo, y, de paso, aprovechar para pedirle al Papa más dinero por haber sobrepasado el presupuesto inicialmente previsto.

Y es que, para qué negarlo, es difícil no sentir simpatía por el perplejo y atribulado artista, cuyos intentos de aggiornamento de la escena representada en el cuadro chocan una y otra vez contra la inflexibilidad del Papa. Al fin y al cabo, ¿quién es perfecto?. ¿Quién no tiene defectos?. ¿Acaso no lo hacemos todos lo mejor que podemos y con la mejor intención? ¿Lo importante no es que cada cual actúe según le dicte su conciencia?.

Les dejo para que disfruten de la escena, que forma parte de una antología representada por este grupo de cómicos en el Hollywood Bowl, y que pueden comprar (si lo desean), con subtítulos en islandés, croata y húngaro (y hasta en español, si son ustedes muy quisquillosos), aquí.

PS: Si la expresión "Reforma o apostasía" es acertada y tiene sentido, ¿quiénes fueron los apóstatas en el Siglo XVI? ¿Los de Trento?.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Laiccionario (V).


Espíritu del concilio:

1.-
Queda terminantemente prohibido todo aquello que estuviese permitido o fuese obligatorio antes de 1965.

2-.
Se permite (o mejor aún, se considera obligatorio) todo aquello que estuviese prohibido con anterioridad a 1965.

3.-
Para no molestar, queda abolido el "¡Viva Cristo Rey!", que será sustituido, a partir de ahora, por "¡Viva la gente!".

sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Huevos de qué?

Parece ser que Penélope Cruz (de quien podría decirse que es "la gallina del de los huevos de oro") está embarazada. Para ello, habría tenido que recurrir a los servicios del departamento de "Reproducción Asistida" (la versión científico-maligna de los mamporreros de toda la vida) de la clínica Ruber, según el suplemento "La Otra Crónica", de la edición de hoy del diario El Mundo.

Hasta en esto el supuesto "progreso democrático" y sus iconos se revelan como pura propaganda. Baste con señalar que (por poner un par de ejemplos entre muchos) ni don Alfredo Landa ni don Francisco Martínez Soria (que en paz descanse) necesitaron semejantes asistencias para engendrar retoños. Y eso que forman (o formaron) parte de unas generaciones que, según los enteradillos de ahora, fueron víctimas de una terrible y atroz represión sexual.

Y es que, como bien saben los biólogos, es la función (y no tanto el uso compulsivo e indiscriminado) la que crea el órgano.

El caso es que a doña Penélope, ya consagrada como una estrella rutilante en una de las profesiones más viejas del mundo (la de actriz, naturalmente) se la ve, no sólo embarazada, sino lanzada de forma fulgurante y meteórica a la secretaría general del PP.

Algo que, desde luego y llegado el momento, supondría una evidente mejora en las portadas del diario dirigido por Pedrojota.

viernes, 17 de septiembre de 2010

El PSOE se compromete con la vida.

En serio.

Nos lo cuenta Orisson.

No dejen de leerlo.

El embudo (I).

No creo que sea necesario explicar cómo funciona un embudo: una abertura de superficie amplia por un lado, destinada a recoger todo aquello que caiga en las cercanías (evitando así que alguna gota de líquido se salga del camino que le espera), y una abertura estrecha por otro, cuya función es dirigir todo lo recogido hacia un punto muy concreto del espacio.

A mí me recomendó ver la tertulia nocturna de los días entre semana en el canal Intereconomía una persona relativamente conocida en el entorno provida. Coincidieron las fechas con la emisión, en esta tertulia de un vídeo que seguramente conocen casi todos los lectores de esta bitácora, en el que un joven, haciéndose pasar por médico aspirante a ocupar un puesto de trabajo en un abortorio, entraba en el susodicho antro con una cámara oculta, grabando (que yo recuerde) una entrevista de trabajo de lo más particular (y siniestro) y las imágenes de un feticidio mediante inyección de sales de potasio en plena "sala de máquinas" de aquel barco de la muerte varado en plena capital de España.

Después del vídeo (cuya realización me sorprendió gratamente por la desacostumbradamente directa forma de mostrar la terrible realidad del día a día en España), escuché al presentador y tertulianos del programa hablar largo y tendido sobre la nueva ley del aborto que estaba preparando el gobierno socialista. Pasaban y pasaban los minutos y nadie hacía referencia a lo obvio: que lo mostrado en las impactantes imágenes del vídeo (aun con pixelación incluida) no estaba amparado por esa ley de la que tanto hablaban, sino por otra, vigente en ese momento y defendida a fuego y espada (que es como se mata a los nascituri en España, si lo piensan un instante) por el PP. Por supuesto, tampoco se mencionaba en ningún momento otra obviedad: que las imágenes mostradas en el vídeo habían sido rodadas en la capital de España, sita en una comunidad autónoma (que son las que tienen las competencias en sanidad desde el año 2002, merced a un gobierno también del PP) de cuya presidenta se podrán decir muchas cosas, pero no que milite en el PSOE, precisamente.

Por supuesto, no dejaban de llegar SMS al programa de aterradas almas lamentándose por la indescriptible crueldad del presidente del gobierno y la ministra de Igualdad, a quienes hacían responsables (sin que el gobierno central tuviese las competencias de Sanidad, ni estuviese aún aprobada la tan criticada nueva ley) de las terribles imágenes mostradas por el vídeo.

Algo mosqueado por lo que entendía como un clamoroso silencio selectivo (y quizás, interesado) que ya me resultaba familiar en cualquier medio afín al PP, apagué el televisor.

Pocos días después, me dispuse a ver de nuevo el programa de marras. Y hete aquí, de nuevo, la feliz coincidencia. Entrevista, para ir abriendo boca, a Mariano Rajoy. El presentador (el mismo de siempre) le hace una serie de preguntas sobre la nueva ley del aborto que prepara el gobierno socialista. Mariano Rajoy, como siempre ha hecho, defendió la, por entonces, legislación abortista vigente (la del vídeo mencionado, para que me entiendan) a la que consideraba (lo han adivinado) como "respetuosa con la vida" (con la suya, desde luego).

El presentador, que tan preocupadísimo se había mostrado días atrás por una ley que ni siquiera estaba en vigor, no mostró el más mínimo interés por la legislación vigente, ni señaló la obvia contradicción de considerar "respetuosa con la vida" la ley que permitía lo grabado por el vídeo con cámara oculta. En lugar de eso, le hizo al presidente del PP la pregunta estándar absolutoria (y sin necesidad de penitencia a cumplir) que, como pude comprobar más veces, y con posterioridad, en este mismo programa, se le hace siempre a los políticos de este partido después de haber defendido el aborto libre despenalizado, la experimentación con seres humanos en estado embrionario y el aborto con píldora:

"Bueno, pero usted...está en contra del aborto, ¿verdad?".

Don Mariano, poniendo cara de incredulidad incluso ("Ni a Fernando VII se las ponían así", debió pensar) tardó en rematar a puerta vacía, pero no desaprovechó la ocasión y empujó el balón al fondo de la red:

"Eh...sí, claro, sí. Por supuesto que sí".

Ante semejante entrevista no sólo me quedó claro qué era y para qué estaba Intereconomía, sino que me pareció (los hechos así lo confirmaron) un botón de muestra de las directrices en las que se basaría la campaña contra la ley Aído de los medios y organizaciones satélites del PP.

Poco después sintonicé el programa en cuestión con motivo de las autonómicas en Galicia y las Vascongadas en el 2009. Aparte de las entretenidísimas fotos de ministros y jueces cazando en Sierra Morena (y del barbudo nacionalista gallego en un precioso yate con la bandera de España), recuerdo el programa del viernes previo a las elecciones, en un teatro de Orense (creo recordar) y con el candidato del PP, Alberto Núñez (Feijóo, para los amigos).

El mensaje estaba claro: La, al parecer, promesa de Núñez de permitir a los padres escolarizar a sus hijos en español si así lo deseaban justificaba, por sí sola el voto a este candidato.

Lo que ocurrió después no es necesario mencionarlo. Promesa incumplida (aunque justo es reconocer que él nunca se comprometió a otra cosa que a derogar el decreto hasta entonces vigente, cosa que hizo) y esforzados luchadores por la libertad (léase "Galicia Bilingüe") que, de la noche a la mañana, pasaron a ser (como siempre ocurre en estos casos) "extremistas" (según palabras utilizadas por el propio Alberto Núñez).

¿Y qué hizo Intereconomía? Organizar una edición especial de la tertulia hídricofelina en un teatro (muy apropiado lo del teatro como escenario para este tipo de programas, para qué engañarnos) de Santiago de Compostela (creo), congratulándose de los grandes logros del ahora presidente de Galicia, y con los votantes aplaudiendo encantados al que nunca cumplió la promesa que nunca hizo, y a los periodistas que dieron a entender a todo el mundo que sí la hizo y que, sólo por ello, había que votarle (por cierto, éstos -votantes y periodistas- son los que luego se parten la caja riéndose de Hugo Chávez cuando hace "Aló, presidente").

Mientras tanto, de Gloria Lago, tan ensalzada antes en este programa y esta cadena, nunca más se supo (ya se sabe que, después de metido -el voto en la urna- etc, etc). Lo último que se ha oído de ella en los medios "comprometidos con la libertad" fue una aparición suya en EsRadio, en el programa de Luis del Pino (hace ya unas seis o siete lunas).

Semejante espectáculo de coherencia y fidelidad a unas ideas no hizo, como comprenderán, sino confirmar de nuevo lo que ya había inferido anteriormente.

Y, por ahora, no hemos hecho sino hablar del extremo estrecho del embudo. Algo en lo que Intereconomía no es nada original respecto a otros medios.

Lo que diferencia a Intereconomía de otros grupos mediáticos es el extremo ancho. El más ancho que han visto los medios de comunicación afines al PP en mucho tiempo. Y eso, claro está, tiene su razón de ser, y hablaremos de ello en otra entrada del blog, que ésta ya se ha extendido mucho.


jueves, 16 de septiembre de 2010

Revolution Street (VIII): Cuestión de números.

Piénsenlo un momento.

Si ustedes, sin darse cuenta, han aceptado el sambenito revolucionario de "extremaderecha" y, en consecuencia, ven a la derecha en la misma orilla del río que ustedes y a la izquierda en la otra, piensen un momento en lo siguiente:

- Si el PSOE, en las siguientes elecciones generales sacase "sólo" 130 diputados, la derecha (periodistas, políticos, gentedeapié) se alegraría.

- Si [escriban aquí el nombre de su partido ultraderechista favorito] sacase 1 sólo diputado, la derecha se alarmaría y empezaría a hablar de involución, de "peligro para la democracia" (y eso se supone que es muy malo, ojo).

Por supuesto, pueden cambiar los números para adaptarlos al número de escaños en juego en otras elecciones (municipales, autonómicas y hasta de la comunidad de vecinos, si se terciase).

Pero el caso es que (y ustedes, queridos lectores, lo saben muy bien) es que 1 solo diputado ultraderechista sería considerado por la derecha como una catástrofe mucho mayor que 140 diputados socialistas (suponiendo que esto último fuese, para la derecha, una catástrofe, y no un motivo de celebración).

Incluso les resultaría menos alarmante ver a los comunistas de IU sacar 15 diputados que a los ultraderechistas (los que prefieran ustedes) sacar 1.

Y, si fuesen (como algunos creen) "los nuestros", no tendría sentido que les pareciese más tolerable (y preferible) que los socialistas tengan centena y media de escaños a que los ultraderechistas tengan 1 solo.

Ellos saben perfectamente de quiénes, a la hora de la verdad, se sienten más cercanos y con quiénes comparten su único principio no negociable: que no existen principios que no puedan ser negociados buscando una mayoría o un "consenso". Con la izquierda discuten como discuten entre sí los hermanos: dentro de las paredes de la misma casa donde conviven (independientemente del número de habitaciones que cada cual ocupe en cada momento).

En cambio, con la ultraderecha, se comportan como con el enemigo al que hay que tomarle el pelo: pasada de manita por el lomo ("es más lo que nos une que lo que nos separa", "lo importante es la unidad") y luego, portazo en las narices, y a repartirse la casa con la izquierda.

Ellos lo tienen clarísimo. Y, si los girondinos les llaman "ultraderechistas" es, entre otras cosas, para que crean que sus hermanos no son los jacobinos, sino ustedes.

Cristo y anticristo. Siempre ha sido así. Y siempre lo será.

Urge volver a poner los adoquines encima de la dichosa playa. Que las aguas no dejan de subir y amenazan con ahogarnos a todos.

Revolution Street (VII): El Interpucherazo (Actualizado).

"Lo importante no es quien vota. Lo importante es quien cuenta los votos". Stalin.

Intereconomía, la cadena que tiene como emblema (tanto literal como figuradamente) el becerro de oro teñido de azul gaviota, ha organizado su propia versión de OT, en forma de concurso cuyo ganador compartiría mesa y mantel tertuliana en programas de la cadena (el de nombre hídricofelino, mayormente).

Gracias a los avisos e invitaciones recibidas en mi cuenta de Facebook, he podido ir enterándome de la trayectoria de uno de los participantes, Blas Piñar Pinedo, cuya elocuencia y oratoria, al parecer, son dignas de ser comparadas con el notario toledano de quien es nieto y con quien comparte nombre y primer apellido (y todo ello ahorrándome el castigo de tener que sintonizar la versión centrorreformista de La Sexta para estar al corriente, motivo por el que agradezco su sacrificio a mis amigos de Facebook).

El caso es que el pasado viernes, 10 de Septiembre fue la final del concurso (en el que se podía votar, como mandan los cánones de la democracia, al ganador mediante SMS a precio de botella de Vega Sicilia) y se anunció como ganador a Blas Piñar, para alegría de los que, con su mejor voluntad y su admiración por el orador en cuestión, le soltaron un buen dinero a la cadena de televisión y a algún operador de telefonía móvil.

Pero ya se sabe que la alegría democrática dura poco en casa del minoritario, y el lunes 13 de Septiembre le comunicaron al ganador del concurso que había habido un error, y que se designaba como ocupante del trono a un usurpador, de nombre (al parecer, y para variar) Juan Carlos. Los hay, además, que aseguran que, durante el fin de semana, ya se enteraron, por buenas fuentes, del destino que correría el resultado final del concurso; resultado, que, al parecer, no tenía el suficiente pedigrí demócrata y constitucional, a juicio de los popes de la cadena.

Hay otra versión de los hechos (y aquí un blog amigo los narra), según la cual (si la he entendido bien) Blas Piñar nunca habría sido el ganador del concurso (quizás, ni siquiera, con posibilidades de serlo), pero sus resultados habrían sido inflados para darle más emoción al asunto y motivar el envío (previo pago de diez veces su importe) de más SMS, especialmente por parte de la comprensiblemente eufórica extremaderecha (es decir: los que ahora piensan lo mismo que pensaban los que hace 30 años eran denominados como "centro político"), que verían más cerca que nunca la posibilidad de contar, en la mesa de su programa de televisión favorito, a alguien que pusiese algunos puntos sobre otras tantas íes.

Según esta versión, al pucherero (bella pucherera, quizás) se le fue la mano en este caso y, sin serlo, habría dado como ganador a Blas Piñar (quizás contando en su haber final los votos nunca recibidos, pero inicialmente atribuidos para mantener el suspense y, con él, el flujo de SMS), obligando posteriormente a la cadena a rectificar.

En cualquier caso, bien por anunciar falsos resultados para ganar más dinero con los SMS, o bien por quitarle el premio a su legítimo ganador (que ya se sabe que vivimos en un país libre y en el que todos nacemos iguales -los que consiguen nacer, claro-, siempre y cuando pienses de determinada manera y no tengas ciertos apellidos), se huele a la legua el engaño y el timo, y así lo lamentan ahora muchos que tenían a esta cadena por lo que no era.

Porque lo que ha ocurrido aquí, sencillamente, es que se ha cumplido, una vez más y como siempre, la impepinable ley de que el que con niños se acuesta, se levanta impregnado de un líquido, amarillento y oloroso elemento, por todos conocido.

Porque el problema que lleva a muchos, con toda su buena voluntad, a estar tan confundidos como para llamar a Intereconomía "cadena amiga" es, ni más ni menos, que su mentalidad guerracivilista.

Y digo "mentalidad guerracivilista" porque muchos, aún, siguen viendo la realidad política española bajo el prisma de la Cruzada, y a ver el espectro político, en el fondo, dividido en dos bandos idénticos a los que combatieron en la misma, llamando a uno "derecha" y, a otro, "izquierda". Y creyendo que, en la actualidad, ambos bandos están compuestos por los mismos que los componían entonces. Y no pueden estar más equivocados.

Al contrario de lo que dice la propaganda revolucionaria, los bandos no son derecha e izquierda, sino Cristo y el anticristo (anti, en griego, no significa "lo contrario de", sino "en lugar de"). Los bandos son, por un lado, los que afirman la supremacía de la Verdad y la Ley Natural en el orden político y jurídico, y, por otro, los que creen que es bueno que la gente imite a Adán y Eva y, prescindiendo de Dios y del orden natural de las cosas, se den a sí mismos las leyes que les dé la gana (aunque luego discrepen entre sí sobre si unas leyes son preferibles a otras).

Y es que, en la Cruzada, muchos no combatieron en "el-bando-que-no-era-de-izquierdas" por compartir convicciones con sus compañeros de trinchera (a los que poco antes despreciaban llamándolos carcas o fascistas en tono despectivo), sino por pura supervivencia; eligieron el bando que eligieron porque, mientras los de una trinchera estaban dispuestos a protegerlos, los de la trinchera de enfrente (los mismos a los que durante años perdonaron y disculparon una y otra vez para mantener viva su ficción de democracia liberal) querían aniquilarlos físicamente.

Y esta confusión lleva a muchos a ver un aliado en cualquiera que le lance una perdigonada dialéctica a un rojo (aunque sea un inofensivo pedo de monja), aplicando una lógica simplona y peligrosa que dicta que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". Y a poner cara de sorpresa cuando sigue pasando lo que siempre ha pasado. Y, pensando según la propaganda revolucionaria "derecha-izquierda", asumir como cierto -aunque sea inconscientemente- el sambenito "dextremaderecha" y así, ver a la derecha (de la que les separa el abismo del "non serviam") más próxima que la izquierda (que, al fin y al cabo, comparte lado del barranco liberal con la derecha).

Pero de esto sacamos (mejor dicho, resacamos) dos enseñanzas: Por un lado, la particular visión de la democracia y el sufragio universal de aquéllos que los defienden como únicos dogmas de fe (junto a los máximos beneficios económicos a toda costa); visión muy similar, por cierto, a la del obeso y parlanchín presidente de Venezuela.

Y, por otro lado, lo que realmente es Intereconomía; algo de lo que parecen estar cayendo muchos en la cuenta durante estos días. Si es así, sepa Blas Piñar Pinedo que su esfuerzo no ha sido en balde.

Y, una vez más, como corolario, recuerda uno la preferencia de José Antonio Primo de Rivera por las balas marxistas, y su palmaria sentencia sobre el sino de la derecha:

Traicionar a los hijos de los hombres con una palmadita en la espalda.

Actualización: Blas Piñar Pinedo aclara que, tras una reunión, hoy, con la dirección de Intereconomía, ha sido finalmente confirmado como ganador del concurso. A la fuerza, ahorcan...

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El aborto es siempre obligatorio.

Ante la extrañeza de algún lector porque el título de esta entrada parezca contradecir el contenido de otras entradas de esta bitácora, permítanme hacer la siguiente observación:

¿Ustedes conocen algún caso en el que al niño abortado su madre le haya preguntado si quiere ser abortado o no?. ¿O que el niño abortado haya dado su consentimiento para ser abortado?.

Pues ya está.

De hecho, las únicas mujeres que son obligadas a algo en un aborto son las niñas abortadas por sus madres.

Por cierto: La madre aborta a su hijo (modo activo del verbo "abortar"). El hijo es abortado por su madre (modo pasivo del verbo antes mencionado).

martes, 14 de septiembre de 2010

O lo uno o lo otro.

Una de estas dos frases tiene que estar equivocada:

"La modernidad es irreversible" (cualquier liberal, cualquier día).

"El cielo y la tierra pasarán. Pero mis palabras no pasarán"
(Mateo 13:31).

Si la primera frase fuese cierta, El que dijo la segunda no habría sido más que un chuleras bravucón que acabó como tenía que acabar. Si la segunda frase es cierta, la primera es, sencillamente, la excusa de alguien que, dejándose llevar por un afán compulsivo de formar parte del grupo más numeroso posible, pasar a engrosar las filas del enemigo en cuanto vienen mal dadas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Como si subieras, pero bajando.

(Ignacio dixit).

El Syllabus Errorum (Syllabus: Lista) es un compendio de 80 proposiciones erróneas condenadas por el Magisterio de la Iglesia. Fue publicado, durante el papado de Su Santidad Pío IX, junto con la Encíclica Quanta Cura.

Es un texto relativamente breve, redactado en el lenguaje en el que se solían escribir los documentos del Magisterio de la Iglesia antes de que los Beatles publicaran su primer disco (1960, más o menos): una forma de expresarse sencilla, clara e inequívoca, que no deja lugar a interpretaciones interesadas ni a espíritus del concilio ni inventos similares.

El Syllabus es, quizás, el documento del Magisterio eclesial que más resistencia encuentra, a la hora de ser leído, entre los que dicen ser católicos. Sobre todo porque vislumbran la posibilidad (una posibilidad que se convierte en certeza a los sesenta segundos de empezar a leer el documento) de darse cuenta de que el batiburrillo de ideas a las que siempre han llamado "religión católica" y que, además, son mostradas como certezas absolutas, hoy en día, en catequesis, seminarios, homilías y discursos, no son más que un conjunto de herejías que, como ocurre con toda mentira, han sido aceptadas como verdades debido a la fuerza sugestiva de la repetición incesante. Y, en definitiva, de darse cuenta de que la religión católica nada tiene que ver con todo aquello en lo que ellos han creído toda la vida.

Lo que muchos experimentan al leer el Syllabus es una especie de megadosis, a lo bestia, de la conocida sensación denominada "los-reyes-magos-son-los-padres". Es una sensación ante la que sólo caben dos reacciones: o la necesaria humildad para aceptar que las cosas no son (nunca han sido, de hecho) como te las habían contado los que te rodeaban, o el "non serviam" que le impulsa a uno a seguir sumergido en una gigantesca fantasía compartida con millones de personas (ya saben, amigos: cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas -lo dice la democracia-, ergo...)

Y, claro, para un catequista, o un sacerdote, o cualquier parroquiano, leer el Syllabus (para empezar, dicho sea de paso) y enterarse de que uno es (a pesar de sus buenas intenciones) tan católico - aproximadamente- como pueda serlo don José Luis Rodríguez Zapatero, resulta una sorpresa de difícil digestión. Pero, al fin y al cabo, lo malo no es estar equivocado bajo el influjo de las enseñanzas que uno ha recibido. Lo malo es conocer la verdad y, aun así, rechazarla (o interpretarla a tu manera, que no deja de ser la forma de rechazar la verdad que más furor causa entre los aficionados al autoengaño).

El punto LV del Syllabus condena como errónea (o sea, herética) la siguiente proposición:

"Es bien que la Iglesia sea separada del Estado y el Estado de la Iglesia".

Sin embargo, el diario ABC (imaginamos que buscando el solaz y la tranquilidad de sus lectores), se atreve a afirmar, en el titular de la noticia, que tal proposición será defendida como verdadera, no por Hans Kung ni por José Antonio Pagola, sino nada menos que por Su Santidad Benedicto XVI.

Leyendo dicho titular, uno puede llegar a temer que el Rhin siga desembocando en el Tíber, con los funestos resultados ya conocidos, y que el diluvio modernista no sólo tapa ya casi todos los cerros, sino hasta la cima más alta, pero (afortunadamente), leyendo la noticia se comprende todo.

En el texto de la noticia se puede leer lo siguiente:

"Benedicto XVIII [mal empezamos] lanzará esta semana en Londres un encendido mensaje en defensa de la separación entre Iglesia y Estado, entendida ésta como un respeto mutuo que suponga el reconocimiento de los poderes civiles del derecho de sus ciudadanos a manifestar y desarrollar también en la vida pública sus compromisos religiosos".

Lógicamente, que la Iglesia y el Estado vayan cada uno por su lado nada tiene que ver con que los habitantes de un país puedan manifestar "sus compromisos religiosos" en público. Son dos cosas totalmente distintas. De hecho, la Iglesia y el Estado pueden estar completamente separados, e ir cada uno por su lado, sin que los habitantes de un país tengan la menor libertad para manifestar sus creencias en público y actuar de acorde con ellas.

Además, que los habitantes de un país donde haya separación entre Iglesia y Estado tengan libertad religiosa y/o de conciencia suele ser la excepción, no la regla. La prueba más palpable de ello son mil trescientos millones de chinos. En cambio, en el Vaticano, donde no hay separación alguna entre Iglesia y Estado, todos sus habitantes, tienen libertad absoluta para manifestar públicamente su Fe (y caigan en la cuenta de que ser cabeza de la Iglesia y de un Estado, y defender la separación entre Iglesia y Estado, no sólo sería herético, sino además ridículo).

Pero el personaje que ha redactado la noticia del ABC ha decidido, entendidaéstacomo mediante, rebautizar y darle un significado completamente distinto a lo que el Papa, seguramente, defenderá en Londres, que será la libertad de los británicos (especialmente de los católicos) para poder manifestar en público su Fe (los que la tengan, claro).

Porque lo que hace el que firma la noticia (uno quiere creer que lo hace el que firma la noticia, pues lo contrario sería gravísimo) es algo parecido a decir que uno tiene un criadero de canguros, entendidos éstos como aves de corral que no vuelan y cacarean. Evidentemente, lo que uno tiene, en tal caso, no es un criadero de canguros, sino una granja de pollos.

Y si yo me refiriese a mi abuela materna, entendida ésta como "vehículo de dos ruedas con manillar, sillín, pedales y sin motor", no estaría hablando de mi abuela materna, sino, por supuesto de una bicicleta (por mucho que "progenitor B de mi progenitor B" se escriba con B de bicicleta, que ahí acaban las similitudes, en este caso).

Pero ya se sabe que, en el universo liberal, las cosas no son lo que son, sino lo que uno entiende que son. Y así se da gato por liebre y se presentan los huevos como castañas, "porqueyoloentiendoasí" y (la mejor/peor de todas, según se mire), "porquemelodictamiconciencia".

Además, la sutileza del entendidaéstacomo revela, por parte del que ha redactado la noticia, cualquier cosa (incluso la peor imaginable), menos ignorancia. Casi prefiero, miren ustedes, El País o Público, cuyo odio por la Iglesia y su doctrina no engaña a nadie. Peores son los medios que, bajo la sonrisa y la afirmación de su incondicional apoyo a la Iglesia, manipulan y presentan como sinónimos conceptos que no lo son, asegurando así en sus páginas que el Papa acude a Londres a defender una doctrina herética.

Por ello, sepan que a mí, alguien que, en primer lugar, intenta engañar metiendo un titular que nada tiene que ver con el contenido de la noticia, y, en segundo y para más inri -y nunca mejor dicho- pone como sinónimos cosas que no lo son para luego -ya lo verán- poder afirmar que el Papa ha defendido lo que ni siquiera mencionará, me parece un hideputa mentiroso y manipulador.

Entendido esto como "un extraordinario y admirable profesional del periodismo", por supuesto.

PS: Lo que sí que estará bien (y así espero que se produzca) será el restregón dialéctico, aunque sutil (como mandan los cánones de la diplomacia eclesiástica), mencionando, delante de las cámaras de televisión y para que toda la Cristiandad (Europa, lo llaman los liberales) lo vea, a Santo Tomás Moro, antipatrón del malminorismo y las componendas para agarrarse al cargo público cual garrapata.

PS2: Y algunos todavía creen que el mayor problema del periodismo católico en España es que la edición española de L´Osservatore Romano la publique la misma editorial que el Playboy...

sábado, 11 de septiembre de 2010

El evangelio según Jean-Jacques.

Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, y el mismo que no tuvo reparo en justificar a los cabildos catedralicios que, formando parte de los consejos de administración de Cajasur, dilapidaron los ahorros de los impositores de esta entidad, ha asegurado, en un sermón, que las mujeres que matan a sus hijos mediante un aborto provocado son "víctimas de una sociedad egoísta" y que "muchas se ven obligadas" a hacerlo.

De prohibir el aborto, ni palabra, claro.

Afirmaciones ("la mujer aborta porque se ve obligada", "la sociedad la empuja a ello"), además, que coinciden plenamente con las que hacía, en su momento, la pandilla comandada por Cristina Almeida, como cabeza -sin cuello- visible del movimiento abortista, y ahora hacen las plataformas y foros afines al PP, y que se utilizan en las campañas encaminadas a conseguir, en una parte considerable de la población de un país, la aceptación de la despenalización del aborto. A este paso, acabarán por beatificar a doña Cristina (muy a su pesar, imagino).

Pues si considera a las parricidas son "víctimas de la sociedad", lo que debería hacer Monseñor Fernández (y recomendarlo así en sus pastorales) cuando una de estas mujeres, iluminada por el Paráclito, se le acerque al confesionario atormentada por la culpa (absurda, si es víctima y fue obligada), es decirle que no necesita confesarse, y que la única que debe confesar sus pecados es esa señora tan malvada que tiene la culpa de todo, la versión modernista del maestro armero: Doña Sociedad (quizás conocida como "la Marisoci" en el corral de vecinos en el que habite). Y que a esa sinvergüenza - de la que todo el mundo habla, pero cuya cara nadie conoce- sí que le va a caer un buen paquete cuando, por fin, se arrepienta de los pecados ajenos (que son los de todo el mundo, se entiende). Y es que uno pensaba que El que sufrió por los pecados ajenos fue Jesucristo, pero parece que le ha salido una seria -y revolucionaria- competidora, a la hora de expiar los pecados de la humanidad, en los discursos de los que se supone son Sus representantes.

Claro que, si la obligada no tiene culpa de nada, menos aún la tienen los que se vieron obligados a obligarla (quienes, al fin y al cabo, viven influidos por la misma sociedad y bajo las mismas leyes), a los que sí culpan sin ningún miramiento los feminazis que -supongo, pero no mucho- no saben que lo son.

Es por ello que nadie debe extrañarse que, desde que, de medio siglo a esta parte, a la mayoría de los pastores del rebaño del Señor les dio por echarle la culpa de todo a Doña Sociedad, los confesionarios hayan quedado vacíos, puesto que nadie tiene la culpa de nada. Y es perfectamente normal que, de algunos templos, los confesionarios hayan desaparecido por completo, puesto que, con uno o dos que haya en alguna iglesia perdida por aquí y por allí, son más que suficientes para atender a la única pecadora de nuestro tiempo.

Por ello, si están pensando en hacer algo que la mayoría de sus compatriotas o vecinos considera "normal" (por ejemplo, descargarse y ver una vez tras otra - y no precisamente de brazos cruzados- la filmografía completa de Nacho Vidal), pueden proceder a ello con absoluta tranquilidad, puesto que la culpa es de esa señora egoísta que les obliga mediante la irresistible y democrática fuerza de las opiniones mayoritarias.

Y, sobre todo, coman y beban, que mañana morirán. Y si San Pedro les hace preguntas incómodas a la entrada del Cielo, ya saben a quién tiene el primer Papa que pedirle cuentas y pasarle la factura de lo que ustedes hayan hecho.

Claro que, si Monseñor (o cualquiera de los que comparte su progrediscurso) conoce alguna mujer a la que han obligado a entrar en un abortorio a punta de pistola, o atada y amordazada, lo que debería hacerlo es denunciarlo a las autoridades competentes (que quizás, no hubiesen hecho nada, que ya se sabe que, siendo el aborto el gran sacramento del culto a Miss Liberty, no van a ser sus adoradores los que profanen sus templos). Y, si no, que calle para siempre y que llame a las cosas por su nombre (que probablemente sea su principal función como obispo).

Pero así está la Iglesia en España: en cuanto toca sudar la camiseta un poquito (aunque sea un simple sermón sobre el asunto más sangrante -tanto en sentido figurado como literal- de nuestro tiempo), le sale progresismo revolucionario por todos los poros de la piel.

Por cierto, este buen hombre es una de las grandes esperanzas blancas de las que, al parecer, algunos esperan abundantes palmaditas (derechoides, me temo) en la espalda en un futuro próximo a cambio de ponerse un bozal ahora cuando de las organizaciones satélites del PP (y otras cosas) se trata.

Pues permítanme señalarles la obviedad que de perros mudos anda el rebaño sobrado. Así que, si a cambio de un ratito a la semana ante los micrófonos de radio pirenaica el precio a pagar es el silencio selectivo y conveniente (una pena que ciertos artículos -y sus comentarios- hayan sido borrados del blog y de la web donde figuraban escritos para la posteridad), al final pasará lo de siempre:

Que, ni honra, ni barcos.