viernes, 24 de diciembre de 2010

jueves, 23 de diciembre de 2010

Nihil novum sub sole (VII)


"El rico domina al pobre, y el deudor se convierte en esclavo del acreedor".


Proverbios, 22:7

"No seas de los que estrechan la mano, de los que salen fiadores por una deuda; si no tienes con qué pagar, te quitarán el lecho donde te acuestas".

Proverbios 22: 26-27.

Les invito a que conozcan a la primera mujer que accede al cargo de presidente del gobiernodespaña: Angela Merkel (¿no querías paridad y cuotas, José Luis? Pues, hala, ahí las tienes...).

Como ven, ya han echado a Zapatero (aunque ha sido la UE, junto -imagino- con otras personas de ésas que, de importantes que son, nunca salen en las noticias). No obstante, le seguirán llamando "el presidente del gobierno", para que las masas de adictos a la telebasura (autodenominados gatoadictos) tengan con qué entretenerse y con quién desahogar su enfado antes de irse a dormir. Que, además, para salvar al sistema, es impepiñable condenar a un pringado como Culpable de Todo (y te ha tocado, José Luis).

Eso sí: ahora que ya han echado a Zapatero, ya no tienen excusa para votar al PP, amigos. Ya ni siquiera pueden disfrazar su desnuda y despendolada incoherencia con el ropaje de la urgente necesidad. Ahora que la capital de España es Berlín, da exactamente igual el número de diputados y senadores que tenga un partido u otro, créanme...

Así que déjense de monsergas y de ensayar gestos y caritas de inocencia, que, si votan al PP, es sencillamente, porque les mola y les da la gana. No por ser malminoristas, sino, simplemente, porque son peperos, y ya está.

PS: Y no se me quejen tanto, hombre, que por lo menos nos dejaron ganar el mundial de fútbol.

martes, 21 de diciembre de 2010

Josemari, el de los milagros.

He de reconocer que cada vez llevo peor las apariciones públicas de Botellín (también conocido como "el suegro de Alejandro Agag"). No sólo porque, como tantos otros políticos, ofrece como receta hacer justo lo contrario de lo que él hizo cuando era presidente (ejemplo: "No negociar nunca con nacionalistas", "No negociar nunca con ETA"), sino porque, además, tiene la desfachatez de hacerse el sorprendido (iba a decir "hacerse el idiota", pero los hay -como él- que no necesitan fingir tal condición) ante el incendio de Roma, provocado por él mismo para que hiciese de espectacular telón de fondo a sus gorgoritos ("España va bien").

El hombre que compite con la ex-vicepresidenta del gobierno (por caridad cristiana, les ahorro el afoto de doña María Teresa en bikini) por las abdominales más definidas (a la par que arrugadas) entre nuestra mal llamada "clase política" (ni tienen la una ni les interesa la otra) dijo, hace pocos días, que no se explicaba cómo España había pasado del "milagro económico" a la "crisis económica".

Semejante muestra de caradura se merece una serie de epítetos irreproducibles en un blog en el que figura una imagen del venerado Cristo de Lepanto, pero, aunque sea poniéndose las mangas verdes, también se merece que, como ocurre con los dementes, le sigamos el rollo y hagamos como que le creemos cuando finge ignorancia, procediendo así a una sencilla explicación.

Sí, queridos lectores, la explicación es sencillísima. Como bien decía Orisson, en nuestra democracia, cuando te presentan algo como clarísimo e inapelable, es porque suele haber gato encerrado. Pero también ocurre lo contrario: cuando algo te lo pintan complicado, ambiguo, multifactorial, extraño y enrevesado, es porque la explicación, en realidad, es otra, es de cajón y la entiende cualquiera (pero no quieren que la sepas, la conozcas, o caigas en la cuenta). Y eso ha ocurrido con lo que llaman "crisis económica" (que nunca iba a ocurrir, pero que, si ocurría, iba a acabarse hace más de dos años).

Para ilustrar lo que José María Aznar (y su entusiasta masa de seguidores incondicionales) llama "milagro económico", recurriremos a la siguiente conversación, ficticia, pero verosímil, y repetida (con ligeras variaciones) todos los días, por toda España, durante algunos años. Las protagonistas son Marijuani, Mariloli y Maripepi, cajeras de una conocida cadena de supermercados en las que las bolsas de la compra son optativas y se las paga el cliente, y cuyo sueño es ser mileuristas (en el momento de la conversación, su sueldo -mayor que el actual, seguramente- es de tres dígitos):

[Aclaración: Por interés pedagógico hemos traducido la conversación del español del Siglo XXI al cristiano]

Marijuani: Oye, ¿sabéis que ya soy rica?. ¡Ayer firmé un papel y ahora le debo 200.000 euros a Emilio Botín!

Mariloli:
¡Ay, chica, enhorabuena! ¡Pero chincha y rabia, que yo soy más rica que tú! ¡Yo le debo 250.000 euros a Francisco González!.

Maripepi: ¡Pues chinchaos y rabiad las dos! ¡Que yo soy más rica aún, que yo le debo 300.000 euros a Hernández Moltó!.

Por supuesto, la auténtica conversación incluía un código especial de comunicación, típico del "milagro económico español". Nuestras queridas milagras económicas (por ejemplo) no decían "Le debo a un banco más dinero del que probablemente ganaré en toda mi vida", ni tampoco "Mi sueldo, ahora, le pertenece al banco Talycual", sino que decían "Me he comprado un piso (más caro que el tuyo)".

Pero, sobre todo, el detalle más importante del "milagro" es que los españoles se creían ricos, no porque tuviesen mucho dinero, sino porque gastaban mucho dinero. Dinero que les había prestado un banco español, el cual, a su vez, se lo había pedido prestado a un banco alemán o francés (mayormente, como dirían Marijuani, Mariloli y Maripepi).

O, dicho de otra manera, "Milagro económico" era "los españoles gastándose los ahorros de los franceses y los alemanes". Y "Crisis económica" es "los españoles obligados a devolver el dinero que se gastaron" (más intereses).

Así que, ya me dirán ustedes dónde está el misterio insondable en todo esto, que no es más que el resultado de ciertas operaciones matemáticas (sencillas reglas de tres, casi todas).

En mi familia (como en casi todas) hay algún ejemplo (muy cercano a quien esto escribe) de esta costumbre de gastarse dinero (el que se tiene y el que se pide prestado) a manos llenas, pero no le llamamos "nuestro milagro económico", sino "el manirroto de la familia". Y, cuando se queda sin un duro (algo que parece, por desgracia, inevitable, cada cierto tiempo), no le decimos "Es que estás en crisis, que ya sabes que la economía es cíclica", sino que decimos "¿Acaso no sabías que el dinero prestado hay que devolverlo?".

Igual que en muchas otras familias, imagino.

Por supuesto. No hay palo mayor lo suficientemente alto como para colgar (de los pulgares o de donde ustedes quieran) como se merecen a los que convencieron a las Marijuanis, Marilolis y Maripepis despaña (y a sus maromos, y a los españoles en general) de que "deber mucho dinero" es lo mismo que "tener mucho dinero" y que, "cuanto más dinero debes, más rico eres", tal y como repetía el entonces ministro de economía, Pedro Solbes (que sé que suena absurdo, pero ha sido, y sigue siendo en gran medida, la lógica imperante en la mente de muchos españoles durante esta última década).

Y también es cierto que, al igual que nunca falta un José Mari dispuesto a cavar un hoyo, tampoco falta un José Luis dispuesto a salir del mismo cavando más hondo. Pero escuchar al mismísimo sepulturero diciendo no entender cómo es posible que el cadáver, ahora, yazca bajo dos metros de tierra, le hace a uno desearle, no una muerte lenta y dolorosa (que hasta parece poco castigo), sino que Leyre Pajín le dé muchos nietos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Rey del miocardio.

Hoy he vuelto a escuchar (leer, en concreto) la frasecita de marras, y con doble de queso y cebolla, por si fuera poco.

La frase suele ser algo así, referida al Reinado Social de Cristo: "Dios reina, sí, pero en nuestros corazones".

Pues hoy, por facebook, me he dado de bruces con la que debe ser la versión cañera de la misma:

"Dios debe vivir en los corazones de los hombres".

Y es que, ya lo ven: nos hemos quedado con el Universo ( porqueyolovalgo, como todo lo demás), pero, en nuestra magnanimidad, le hemos concedido a Dios el honor de permitirle "reinar" en nuestro miocardio, cual Pepito Grillo atrapado en la corriente sanguínea. Para que luego se queje, oiga. Sólo faltaría que, después de nuestro generosísimo gesto, nos mandase un apocalipsis de ésos tan chungos como los que salen en las películas que hablan de profecías mayas a punto de cumplirse.

De hecho, nótese cómo, para que Dios no tenga que molestarse ni siquiera en darle vueltas a la cabeza, ya le decimos y todo dónde debe vivir: un pelín escorado a la izquierda -para variar-, entre nuestras venas cavas y nuestra arteria aorta (y ni se le ocurra vivir en cualquier otra parte, que ya se sabe que, El que se mueve, no sale en la foto constitucional).

Así, pues, cambiaremos, la letra del himno de alabanza, y cantaremos todos "...llenos están las aurículas y los ventrículos -y sólo eso- de tu gloria...".

Y luego nos iremos a ver nuestro reality show favorito, del que, además, somos perpetuos, orgullosos y egocéntricos protagonistas:

Separate Brother.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Laiccionario (VII) (corregido y aumentado todavía más).

Antes: Expropiación de cuentas bancarias.

Después: Corralito.

Ahora: "Ataque de piratas informáticos".

Del "¡Exprópiese!" al "¡Hackéese!".

Porque "expropiar" es lo que le hacen a la gente cutre, en los países tercermundistas. A nosotros, que somos más cool y vivimos en "democracias avanzadas", nos "hackean" (que tiene mucho más glamour).

"¿Y dices que tu dinero ha desaparecido de tu cuenta? ¡Ah! Se siente...¡qué mala suerte, chico! Pero tranquilo, que no somos Irlanda".

El nuevo nombre que se han inventado para el robo generalizado queda más guay, reconozcámoslo. Y hasta parece que ellos no tienen nada que ver con el asunto...

2ª opción:

Aunque también hay otra posibilidad:

"Para protegeros de estos malvados piratas informáticos, con los que nosotros no tenemos nada que ver (¡claro que no!), no tendremos más remedio que imponer una cuota máxima de euros al día y por persona de los que podréis disponer. Pero es por vuestro bien, que conste".

Es decir, que "tendremos" dinero en el banco, pero en realidad, tendremos un tío en Alcalá, porque serán "ellos" los que decidan cómo y cuándo podemos disponer de ese dinero (que nos dirán que sigue siendo nuestro, pero actuarán como si fuese "de nadie", uséase, suyo).

Y es que a los pobres que no tienen derechos y libertades, se les racionan los alimentos. A los pudientes que tenemos derechos y libertades y vivimos en "el peor de todos los sistemas políticos, descartando todos los demás" (como dijo un obeso borrachuzo que no conocía otro sistema político que éste, por lo visto), se nos raciona el dinero con el que podemos comprar dichos alimentos.

Al final, la Salgado se va a salir con la suya, oye.

3º Opción:

Como venimos repitiendo en este blog (ya saben lo que nos pasa a los que asamos la manteca cuando cogemos la linde), estamos en la era del porqueyolovalguismo. Y en la era del porqueyolovalguismo, las cosas (también las expropiaciones y los corralitos) se hacen de manera fina y segura. Así que nos hemos preguntado (algunas de mis múltiples personalidades disiente, pero está en franca minoría) qué podrían estar tramando los Pepiñólogos (o qué han tramado ya) para hacerlo y, que encima, se lo agradezcamos.

Podría ser la opción número 2 reseñada arriba, pero se me ocurre otra:

Ataque informático, desaparición del dinero, la gente cabreada (¿habrán sido los controladores aéreos?), se deja el miedo y el cabreo ciudadánico cocerse y recalentarse un par de días al baño maría (y perdonen ustedes la confesionalidad de esta expresión), y, una vez perdida toda esperanza (por cierto, ¿alguien sabe algo de la Aguirre?), ¡zas!, aparecen los que ya sabemos para traernos una solución:

El dinero se ha volatilizado (se reencarnará al tercer día, por lo civil, seguramente, en alguno de esos santuarios piratas creados por el Imperio Británico llamados "paraísos fiscales", imagino), pero papá Estado siempre tiene arreglo para todo: Os regalamos bonos del tesoro, que no son de nadie (porque nadie los quiere, dicho sea de paso).

Desde luego, si los Pepiñólogos están pensando hacer esto último (o así lo han decidido hace tiempo) les rogaría, si no es ya demasiado tarde, que impriman los bonos, no en papel timbrado, sino en papel higiénico (aunque sea del "¡Mamá, rasca!"), para que por lo menos tenga alguna utilidad (y no me refiero sólo a la más evidente).

PS: Y si nos habíamos creído que Eric Cantona y el Wikilicuatre tampoco eran de nadie, sino del viento, pues va a ser que no. Son de los de siempre, de toda la vida (que los que "no son de nadie", no salen en la portada de la revista Time).

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Summa Concethologica (IV)

Año 2084. En el extenso territorio que situado entre Portugal y Francia, conocido como República Coronada del Ansia Infinita de Paz y que ahora está bajo protectorado marroquí (excepto la villa de Sort, que fue ocupada por los cuerpos de élite del ejército andorrano, poco después de la privatización de las loterías estatales), se han hallado, en los sótanos de la mezquita de la Almudaina de Magerit, los restos de un libro de cómics.

Los expertos han identificado el libro como el único ejemplar que hasta la fecha ha podido ser recuperado de la Biblia Aconfesional y Sin Mezclar de la Iglesia de Laodicea (más conocida entre los arqueólogos e historiadores por su acrónimo, basmil).

La Basmil fue editada para dar respuesta al reto de la "nueva evangelización" tras un congreso en el que los ponentes decidieron alejarse de posturas caducas y trasnochadas y abrazar una profunda renovación de lo que hasta entonces se habían llamado "las Escrituras", adaptando el texto de éstas a la viva realidad de los tiempos, siempre cambiante y dinámica.

Se decidió editarla como libro de cómics (por fascículos coleccionables) para hacerla así más cercana, campechana y asequible al nivel intelectual y educativo de los habitantes de la República Coronada del Ansia Infinita de Paz (RCAIP). Algunos historiadores, basándose en relatos orales que han pasado de padres a hijos, sostienen la teoría de que el progresivo declinar del nivel intelectual de los habitantes de la RCAIP obligó a la jerarquía de la Iglesia de Laodicea a acometer una "novísima reevangelización" y editar una versión aún más básica y sencilla de la Basmil, en la que los textos (letra grande y palabras de un máximo de tres sílabas) eran explicados por Pocoyo y sus amigos (los enormes gastos de copyright de este simpático personaje infantil podrían explicar la quiebra de las arcas de la Iglesia de Laodicea y su posterior operación de fusión con el Islam wahabí, en el que se integró como corriente crítica tras convertirse la RCAIP en protectorado del reino alauí).

Sin embargo, esta última teoría no ha podido ser confirmada por la falta de restos documentales que la respalden. Tras grandes esfuerzos, y pese al lamentable estado del ejemplar rescatado, los expertos del Wiesenmuseum (antes, Museo del Prado) comienzan a descifrar los textos de varias viñetas, cuyo contenido está siendo analizado sesuda y cuidadosamente por los peritos de la Iglesia de Laodicea, para su correcta interpretación y adaptación, por si procediese otra requetevangelización, que presumen aún más exitosa y vibrante que las anteriores. A continuación les mostramos el contenido de los fragmentos de textos rescatados, primicia de la vuelta a la actualidad de tan gloriosos años de la historia de nuestra República Coronada:

"En aquel tiempo, dijo Pepiño a los controladores:
Mi decreto os dejo, militarizados sois, no miréis por mis defetos, sino por la fe de tu progresía.
Y conforme a tu talante danos la paz y la verdaz, por la civilización de las civilizaciones, así sea" (1).

"Borrego español, que quitas el franquismo del mundo, trinca pro nobis".

"En verdad, en verdad te digo, que el que no naciere del talante y del progreso, nunca entrará en las listas electorales".

"Bienaventurados los controladores, porque ellos heredarán el viento, que no es de nadie. Y bienaventurados los banqueros, porque ellos nos meterán en deudas". (1)

"Y bienaventurados los que dialogan y consensúan, porque ellos serán llamados al Palacio de la Zarzuela".

"Mas, ¡ay de aquéllos que no profesen el talante! Porque no verán la tierra prometida, que pertenece al viento". (1).

"En aquellos días, creó Pepiño las infraestruturas, y vio que eran buenas y daban abundantes frutos en paraísos fiscales".

"No acumuléis riquezas en el banco, donde la avaricia destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar" (2).

"Y Rajoy, al séptimo día, descansó. Como en los seis días anteriores" (1).

"Y dichosos los que suman y no restan, porque es más lo que les une que lo que les separa".

"Mirad los buitres que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan la cosecha en graneros. Y, sin embargo, el Gobierno que está en la Moncloa les da de comer" (2).

"Porque os aseguro que, mientras existan el PP y el PSOE, no se quitará a la ley ni un punto ni una coma, hasta que suceda lo que ha de suceder" (2).

"En los días del acontecimiento planetario, dijo la Esteban a sus compadres en Tele5 'Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?' Y dijo Karmele: 'Tú eres la madre de la Andreíta, y el único y verdadero amor del dueño de Currupipi'. Y contestóle la Esteban: 'Dichosa tú, Karmele, porque esta exclusiva no te la ha revelado ningún tertuliano de carne y hueso, sino mi padre, que está en San Blas".

"Y si la derecha política te hace caer en pecado, córtala y échala lejos de tí; mejor que pierdas una opción política y no que tu alma sea arrojada al infierno".(2)

[Nota: los periti laodiceos aseguran que este último versículo es de un fascículo apócrifo editado clandestinamente por tradicionalistas y, por lo tanto, será retirado de la Basmil, una vez sea reeditada].

"Y, tras danzar y exhibir sus encantos ante el Letizio, exclamó Salomé, saltándose el protocolo: '¡Déjame terminar a mí!'. Y, a continuación, le pidió al bribón la cabeza de Urdaci en bandeja de plata".

"Y si queréis ser alternativa de regeneración, no podéis servir a dos señores, porque amaréis a uno y aborreceréis al otro. No podéis servir a Jürgen Habermas y a José Luis Torrente".

Los expertos han bajado sensiblemente su ritmo de rescate y traducción de textos, debido a los inconvenientes de la celebración del Ramadán. A pesar de todo, pronto podremos disponer de más fragmentos que aclaren lo sucedido en tan confuso y fascinante período de nuestra historia.

So say we all.

PS: Los versículos con un (1) son de Ignacio Tomás. Los que llevan un (2), de Nuño Fernández de Oviedo.

Sin pecado concebida, pero por lo civil.

Ya se les ve venir, como siempre. ¡Qué malo es Zapatero, y qué malo es Pepiño, y qué malo es Rubalcaba!. Pues no te digo, que se han puesto a hacer decretos anticonstitucionales, los tíos sinvergüenzas. Y no, no es que eso les disguste a nuestros queridos cronistas de la actualidad, que para eso escriben sus artículos mientras viajan en avión y piden su almohada y su mantita, como han leído que hacen los periodistas guays que viven en Manhattan y en San Francisco, para que la ciudadanía aerotransportada de un aerorredil a otro vea lo importantes que son, pero es que algo malo había que decir de este gobierno.

Exactamente, sí, el mismo gobierno del que decimos un día sí y otro también que miente más que habla, pero cuyo guión hemos repetido fiel y democráticamente en esta ocasión; que ya se sabe que, cuando de pilotos y controladores aéreos se trata, se produce el milagro por lo civil (ríase usted de lo de Empel) y hasta Rubalcaba y Pepiño se convierten en portadores de la luz y la verdad.

Y se les ve venir porque dicen que lo que ha hecho el gobierno está muy mal, que sí, que el niño se había ganado un buen bofetón, pero no semejante tunda, que empieza uno a caer en la cuenta de la posibilidad de que los matones le hayan cogido gusto al asunto, y luego nos toque a nosotros. Pero, mireusté, nada tienen que objetar a que la niña de Rajoy ya haya dicho que, lo que quiera el gobierno y cuando quiera el gobierno y que Pedro Logia haya empezado con su pedagógica labor de masas, preparándonos el cuerpo para lo que ha de venir.

Y, ahora, se dedican a lo mismo, a lo único que saben hacer (será porque leen el Marca y ven Teledeporte en compañía de Mariano): a despejar al patadón, a eximirla de toda culpa, a recordarnos que la Nicolasa es virgen e inmaculada y está libre de todo pecado, porque, en España, cada vez que alguien hace alguna barrabasada, es porque hace cosas inconstitucionales (los fachas y los carcas, en cambio, hacen y dicen cosas preconstitucionales, que es aún peor). Hasta los cigarrillos que se fumaron Mas y Zapatero mientras pergeñaban el constitucional (ya lo dijeron los que lo tenían que decir) Estatuto de Cataluña debieron ser anticonstitucionales, mirusté.

Los españoles que no mezclan nada, salvo en la discoteca y en el bar, la adoptaron hace tiempo cual sustituta de la Patrona de la Infantería, creyendo que iba a alumbrar el sistema redentor, y aún siguen, en sus cabezas, explicándolo todo según los arquetipos del violencio y la génera, diciendo que papá Estado es muy malo y nos maltrata mucho, pero que mamá Constitución no tiene culpa de nada, cuando resulta que mamá Constitución no es de las que intercede por sus hijos ni le pisa la cabeza a la serpiente mientras ésta le muerde el calcañar, sino que, como buena miembra de su tiempo, se dedica a mirar siempre para otro lado, es de las que no se nota, no se mueve y no traspasa, y se pasa el día preguntándose a qué huelen las nubes.

Y aun ahora, cuando es evidente, después de todos estos años, que a la Nicolasa se le ha pasado el arroz definitivamente, todavía se oye los quejidos de los bobalicones que nos dicen que no perdamos la esperanza, que seguro que, algún siglo de éstos, dará a luz a nuestra salvación, porque ya se sabe que lo único que hay que hacer es creer en uno mismo y desearlo con todas tus fuerzas (que nosotros lo valemos). Y, todo eso, a pesar de que la innegable realidad es que lo único que hemos tenido durante más de tres décadas, son dolores de parto y entuertos sin fin.

Seguirán rezando e implorando protección a los ídolos de barro que ellos mismos han erigido y no caerán en la cuenta hasta que les llegue su turno. Un turno que saben inevitable, y que intentan retrasar sine die haciendo lo único que saben hacer: la pelota.

martes, 7 de diciembre de 2010

Las piezas del puzzle encajan.

Ya sabéis todos lo que nos han dicho Rubalcaba y Pepiño, decretando el estado de talante:

Estosololoarreglamosentretodos.org

Realizandotrabajosforzados.com

Parapagarladeuda.info

Soborregos.es


PS: Y echadle ahora un galgo a toda esta gente tan simpática que nos iba mentalizando.: Pau, Marc, Andreu, Fernando, Michael, Concha y demás supermajosdelamuertequeloflipas.guay

lunes, 6 de diciembre de 2010

De puente sobre el río Kwai.

No sé quién dijo algo así como que las circunstancias no hacen al hombre, sino que lo revelan. Digan lo que digan los adalides del victimismo y los creadores de víctimas a la carta (que una cosa es tener problemas y necesitar ayuda, y otra muy distinta es ser una víctima), aburridos estamos de ver ejemplos (todos conocemos unos cuantos miles) de personas que, en circunstancias parecidas y con condicionamientos similares, toman decisiones completamente diferentes.

En Estados Unidos gustan, además, de recordar esto mismo, pero de otra manera: "Si no aguantas el calor, no entres en la cocina". Le gusta mucho repetirlo (por si no lo sabían) a los periodistas deportivos, a la hora de ilustrar el comportamiento tan distinto (e independiente del talento que tenga cada cual) de unos deportistas y otros cuando llega ese partido importante, o el último minuto del partido y hay que tirar ese penalti o esos tiros libres.

Circunstancias hasta ahora excepcionales, y me temo que, a partir de ahora, cotidianas, han puesto de manifiesto (una vez más, pero en esta ocasión con toda la crudeza) el auténtico carácter de los medios de comunicación españoles y de los españoles medios sin comunicación (aérea, en bastantes casos; neuronal, en casi todos).

Los medios de comunicación, algunos de ellos tan rebeldes y tan gritones cuando no ocurre nada relevante y sólo hay que distraer al personal con las ocurrencias de la penúltima miembra o producta interior bruta del gobierno, callan o hablan (según convenga) cual transeúntas habituales de la calle Montera de Madrid, enseñando cachaza con la minifalda (ya saben la letanía: "chantajistas", "rehenes de unos privilegiados", "secuestrados en un aeropuerto") y meneando bien el bolsito de pilingui ("en esta ocasión hay que estar con el gobierno") para que los Pepiños y los Rubalcabas no duden, en ningún momento, de su intención de ser complacientes a cambio de dinero.

A los medios de comunicación del régimen se les identifica enseguida por una característica de lo más agustiniana: en lo irrelevante (si el perro debe llevar collar rojo o azul celeste, fundamentalmente) discrepan. En lo fundamental, todos a una.

Durante años, a los medios de comunicación del régimen (especialmente a los que se pasan el día diciendo que no lo son) se les ha visto el plumero por negar la burbuja inmobiliaria o callar ante el sobreendeudamiento de los españoles (que todavía no nos hemos enterado: España no está en quiebra, los que están en quiebra son los españoles) porque el paro bajaba hasta sólo 2 millones y nos gastábamos a manos llenas los ahorros de los franceses y los alemanes en pisos, coches caros y viajes a Cancún y Punta Cana (y las deudas hay que devolverlas).

Estos días, a los medios de comunicación del régimen (también a los que se pasan el día diciendo que no lo son) se les ha visto el plumero por alegrarse de que se suspendan los derechos laborales y constitucionales (que, después de 40 años de desmontaje progresivo de dichos derechos, tampoco son muchos, para qué vamos a negarlo) de una pequeña minoría para complacer a una gran mayoría que está convencida de que ellos son distintos y que a ellos no les va a tocar.

Y, sobre todo, se les está viendo el plumero porque ni un sólo medio de comunicación del régimen (tampoco los que se pasan el día diciendo que no lo son) hace una pregunta muy sencilla y muy obvia: ¿Dónde está y qué está haciendo el presidente del gobierno?. Como si no quisieran (porque, en realidad, no quieren) que esta pregunta se nos pase por la cabeza a ninguno.

¿Y el español medio sin comunicación (neuronal y, en algunos casos, aérea)? Pues el español medio, ese español medio que arregla el mundo todos los días con el codo apoyado en la barra del bar mientras ve el furbol (porque eso de distraer a las masas con el fútbol y los toros pasaba en tiempos de Franco, ya lo saben), que se cree especialmente concienciado porque manda SMS a su programa favorito ("Sálvame el gato de la noria, corazón", creo que se llama) echándole la culpa a Zapatero y haciendo ingeniosos juegos de palabras (socioslistos, burracalva, etc) más vistos que el chiste del perro Mistetas, ese españolito que se cree especialmente culto y valiente porque brama todos los días preguntándose porqué España está tan mal, pero nadie protesta y nadie se enfrenta a los poderosos y a los que mandan (y cuántas cosas barrería, oiga, si yo tuviera una escoba)...

...ése español medio ha demostrado ser un borrego constitucional que progresa adecuadamente desde hace treinta años (por lo menos), y de dos maneras.

La primera, haciendo apología del borreguismo complaciente y del culopompismo, porque "Peor ejtoy yo y no me quejo de ná". Y, claro, ahora resulta que esos valientes que por fin han aparecido para hacerle frente a los Pepiños y a los Rubalcabas, no sólo ponen en evidencia a millones de cobardes que lloran mucho en el salón de su casa, pero sonríen encantados ante sus jefes, sino que, además, su resistencia a convertirse en esclavos del alarmamiento constitucional podría arruinar su propósito de esquiar por las laderas de los Alpes suizos.

La segunda (y esta es la peor), mostrándose encantado de que a una minoría (de la que él no forma parte) se le suspendan sus derechos civiles hasta nueva orden para que una mayoría (de la que él sí forma parte) salga beneficiada.

Y eso de suspender los derechos de una minoría con la excusa de complacer o beneficiar a una mayoría, amigos, es, sencillamente, lo que pasó (por ejemplo) en la Alemania de los años 30. Y es, además, la forma de razonar que constituye el sustrato de cualquier pueblo a punto de caramelo para ser tiranizado. Basta con que los tiranos vayan a por una minoría cada vez. Y que el resto de borregos balen las dos razones antes reseñadas.

Mañana, por ejemplo (y no se asusten, que no estoy dando ideas; seguro que a ellos ya se les han pasado por la cabeza), con la excusa de arreglar la interminable lista de espera sanitaria, podrían suspender los derechos laborales y constitucionales de todo el personal de hospitales y centros de salud (la minoría). Naturalmente, la mayoría beneficiada estaría encantada de la vida. Por fin podría uno operarse de juanetes el mismo día en que se los diagnostican en lugar de esperar quién sabe cuántos meses. Y si el personal sanitario se negase a trabajar siete días a la semana, sin límite de horas, la mayoría, azuzada por los Pepiños y los Rubalcabas, repetiría las consabidas estupideces sentimentaloides, como que "han convertido a los pacientes en rehenes" o que "Mi vesícula biliar está secuestrada por los señores cirujanos, que se niegan a operarme hoy, a la hora que yo quiero". A ver qué decían, si se diese tal caso, esos médicos y enfermeras que repiten estos días, por los aeropuertos, el tontimantra del "A mí me putean más y no digo nada" (Traducción: "Soy un demócrata: o sea, un borrego cobarde orgulloso de serlo").

O, también por ejemplo, con la excusa de acelerar otra lista de espera aún mayor (y de mayor duración), la de los juzgados, podrían los Pepiños y Rubalcabas obligar a abogados, fiscales, procuradores y demás compaña a currar siete días a la semana, catorce horas al día. Y, si se negasen, acusarlos de "mantener como rehenes a los españoles que reclaman justicia" o de "haber secuestrado la justicia, que si la justicia no es inmediata, no es tal".

Estos días, los Pepiños y los Rubalcabas han puesto en la balanza (por si quedaba alguna duda) a los españoles, y los españoles han demostrado no dar el peso. Así que, ahora, después de cuarenta años de travesía por el desierto democrático y constitucional, no nos aguarda ninguna tierra prometida, sino el llanto y el rechinar de dientes.

Así que disfrutad (aunque ojalá se os indigeste) de vuestro plato de lentejas (o, como lo llama con toda la razón la controladora Cristina Antón, en su blog, vuestro puto puente), que por él habéis vendido vuestra primogenitura.

Borregos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Estado de excepción que confirma la regla.

Rubalcaba de presidente de facto. Los aeropuertos paralizados y tomados por el ejército. El estado de alarma, decretado o a punto de decretarse (que ya me he perdido).

Y la huelga de controladores (¿se dan cuenta de que son meras marionetas?) hace posible que Rubalcaba imponga el estado de excepción (o casi) y que la gente hasta lo agradezca, porque parece que nos hace a todos un favor ("¡Qué buenos son, Rub-al-Kaaba y Pepiñescu, qué buenos son, que nos llevan dexcursióóón!").

Se acercan tiempos aún más duros que los que estamos viviendo. Y para pagar nuestra deuda (el dinero prestado hay que devolverlo, y la crisis consiste sencillamente en esto) se subirán impuestos, se rebajarán sueldos, y se borrarán, de un plumazo, todas las barreras legales que haga falta para hacer posible que los españoles trabajemos de sol a sol por una bolsa de pipas, y vigilados por el ejército si hace falta, que el que se mueve no sale en el saldo de la cuenta corriente.

Ahora queda preguntarse cuál será el siguiente follón que se montará (que montarán), y qué profesionales de qué sector estratégico serán los protagonistas del jaleo que justifique otro paso más en la buena dirección.

Porque Milans del Bosch y Tejero fueron los lobos feroces que, según el cuento con el que nos arrullan los telediarios una noche sí y otra también, amenazaron con comerse a Caperucita Democrática. Pero ellos, aprovechando como excusa un conflicto laboral anunciadísimo desde hace tiempo, están sacando el ejército a la calle para controlar a la famosa, rebelde y concienciada sociedad civil (que demuestra tener por toda preocupación poder irse de puente, y otra de gambas, camarero, quenespaña sevive comon ningunsitio) y, como son "nosotros, los demócratas", no pasa nada.

Primero fueron a por los controladores, y como yo quería irme de puente, me alegré. Y luego, cuando la mano invisible del mercado (y no hablamos de Rosendo, precisamente) me agarró del pescuezo y me obligó a trabajar 80 horas a la semana por 500 euros al mes (vigilado por el ejército), ninguno de mis vecinos me defendió porque con mi trabajo y mi mísero sueldo, podían comprar el producto más barato y les venía bien (que no hay quien llegue a fin de mes con esto de la hipoteca).

Además, con toda esta puesta en escena la ocasión la pintan calva para que el gobierno pueda suprimir o restringir severamente el derecho a la huelga y que la gente, de paso, aplauda con las orejas ("¡vivan las caenas, mientras pueda irme - ahora- de puente!"), pensando que a ellos nunca les va a tocar.

Y así nos tienen, cainitas, echándonos a los unos contra los otros (como los que ven a dos perros destrozarse mientras cruzan apuestas y el dinero cambia de manos) y repitiendo uno de los grandes mantras españoles ("quesejodan quegananmucho yvivenmubien"). Y alimentando el único consuelo (muy hispánico, para qué negarlo) que tendrán muchos en las próximas décadas mientras los españolitos de a pie devolvemos nuestra inmensa deuda: perdida la esperanza de vivir mejor, la única alegría (para muchos) será ver a sus vecinos (funcionarios, asalariados en general, pensionistas) vivir peor.

Y la deuda que hay que devolver (la mayor que han visto los tiempos; se dice que el triple de la que tenían los norteamericanos que se endeudaron para comprar acciones de bolsa - que nunca bajaban, y lo sabía todo el mundo-en los felices años 20) es una de la que nunca se habla. Y no es la pública (que es el granito de sal que escuece sobre la herida abierta e infectada), sino la privada, la nuestra (léase créditos hipotecarios). Y no hablamos de ella - ni queremos- porque de ésa no podemos echarle la culpa a Zapatero, que la firma que figura sobre el contrato hipotecario de esclavitud es la nuestra, no la suya.

Angela, ven pronto.