sábado, 29 de enero de 2011

Todo lo demás es arrejuntarse.

Casi me da un soponcio esta mañana cuando, buceando por internet, me entero que Zapatero nos ha declarado a todos divorciados latae sententiae. Todavía no sé si contarle a mi legítima -perdón, a mi ex, que aún no me he acostumbrado a mi nuevo estado civil- la inesperada noticia, o fingir que aquí no ha pasado nada y que seguimos siendo marido y mujer, por la cuenta (corriente) que me trae.

Semejante bombazo informativo fue anunciado ayer en un programa de la cadena Intereconomía llamado "Lágrimas en la lluvia", presentado por Juan Manuel de Prada y que sigue el conocido formato que popularizase José Luis Balbín con "La Clave": película y tertulia.

Los tertulianos, según cuenta religionenlibertad.com, se dedicaron también a cuestionar y señalar las malignas consecuencias de la ley que permite el llamado "divorcio express", y que ha incrementado de forma meteórica el número de matrimonios que, al final, resultaron no serlo tanto como se pensaba.

Lo llamativo del asunto es que, en ningún momento se ha cuestionado que el divorcio (que fue legalizado en 1981 por el partido al que votaba la derecha biempensante por aquel entonces, la UCD) deba prohibirse. Parece ser que lo malo no es divorciarse, sino divorciarse a toda pastilla, ya que el divorcio, por lo que se ve, no es rechazable si se prepara al "baño maría", pero resulta deleznable si se cuece en un pispás en el microondas.

A mí esto me plantea un serio interrogante: si el divorcio debe estar permitido, será que no es tan malo. Y, si no es tan malo, ¿qué problema habría en facilitarlo todo lo posible?.

O lo uno, o lo otro. Digo yo.

Aunque, a estas alturas, ya sabemos la respuesta: El debate no era (ni es) "divorcio sí o divorcio no". Como siempre.

Los aguerridos y aguirreados votantes del PP, amantes de los platos cocinados a fuego lento (hasta que prueben los recalentados al microondas, ya verán), amenazan con exigir a Rajoy (después de votarle, como está mandado) derogar la llamada "ley del divorcio express", para poder divorciarse despacito, que es lo que hace la gente de buena familia (y los quieroynopuedo que pretenden pasar por tal).

Sin embargo, la conducta de la llamada "derecha sociológica" ya la conocemos todos de sobra: exigir mucho y conformarse con nada (que lo suyo es proponer sin imponer).

Mientras tanto, monseñor nos recuerda que en España es más fácil divorciarse del cónyuge que de la compañía telefónica (aunque no me queda muy claro si lo que critica es lo rápido que se divorcia la gente o lo mucho que tardan en darte de baja los de Movistar). Lo que no ha dicho monseñor es que, para muchos españoles, es infinitamente más fácil divorciarse de la compañía telefónica que del partido al que votan fielmente (iba a decir "religiosamente", pero no quiero herir la sensibilidad aconfesional de nadie).

Pregúntenle a monseñor, si no me creen: seguro que ha cambiado ya varias veces de compañía telefónica.

Mi padre (que en Gloria esté) solía describir a la perfección la verdadera naturaleza de las cosas (al parecer, no del todo conocida para los sesudos tertulianos del toro azul gaviota) con una frase de lo más expresivo y elocuente, y que aún suele ser repetida y recordada con alborozo y cierta frecuencia en las conversaciones familiares:

"Casarse, se casa uno una vez en la vida. Todo lo demás, lo llamen como lo llamen, es arrejuntarse".

Se pongan como se pongan Sus Altezas Reales.

PS: Empiezo a tenerle fobia a los neopalabros acabados en -fobia. ¿Ustedes no?.

viernes, 28 de enero de 2011

Por San Blas...

...a la Merkel verás.

Comienza el imprescindible levantamiento de alfombras previo al llamado "rescate".

El ya tradicional pan y circo para distracción de la gente corriente y moliente incluye un presunto gol no pitado al Sevilla, y un menú compuesto por faisán y fetuccini "alfredo" (esto último en desayuno, comida, merienda y cena).

Don José Luis respira aliviado, pensando que cada vez falta menos para disfrutar de la buena vida reservada a los que asumen tranquilamente su papel de chivo expiatorio de todos los males del régimen cuando toca cambiarle el collar al perro.

Mientras tanto, para que no cunda el pánico, los buenos gestores que miden muy bien los tiempos siguen a lo suyo, como si aquí no pasase nada...

martes, 25 de enero de 2011

Martirizando la coherencia.


"No he venido a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra, y serán enemigos del hombre los de su propia casa."


Jesús de Nazaret (Mateo 10:34-35).

"...No quiero crear polémicas..."

(Una profesora de unas supuestas enseñanzas de Jesús de Nazaret).

"...Sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen limpios, pero por dentro están llenos de putrefacción e inmundicia...¡Serpientes, raza de víboras!..."

Jesús de Nazaret (Mateo 23: 27, 33).

"...no quiero ofender a nadie..."

(Una profesora de unas supuestas enseñanzas de Jesús de Nazaret).


La noticia ha salido a la luz gracias a una nota publicada por la archidiócesis correspondiente (imagino que la de Granada). Según repican en un portal de noticias relacionadas con la religión católica, una profesora de religión de un colegio público de un pueblo de esta provincia ha sido obligada a retirar un crucifijo.

Cuando se indaga en el contenido de la noticia, resulta que a la profesora nadie le ha obligado a retirar nada, sino que un par de compañeros suyos le han manifestado su malestar por la presencia del crucifijo y otros símbolos religiosos en un "espacio privado" de la docente en cuestión. Un "espacio privado" en el que tiene todo el derecho del mundo (hasta el derecho positivo) a poner los símbolos que le dé la gana, incluidos por supuesto, los propios de la religión católica, si ella así lo deseaba (que no parece que lo desease mucho, según se desprende de la historia).

No sabemos si la profesora fue coaccionada con amenazas tan terribles como no ser saludada por los pasillos o retirarle la palabra en caso de coincidir con ella en la máquina del café, pero el caso es que la seño decidió, sin que nadie la obligase a nada (pese a lo engañoso del titular), y de motu proprio (expresión ésta que está cada vez peor vista en los portales de noticias relacionadas con la religión católica, por cierto) retirar el crucifijo. Todo por "no crear polémicas" y "no ofender a nadie" (no ofender a nadie...excepto a los católicos que puedan sentirse molestos con su conducta, se entiende).

La seño, además, ha sido rápidamente elevada a los altares de la democracia por (entre otros, imagino, que no ando con ganas de rebuscar por ahí) el diario ABC, que es una de ésas publicaciones que nos andan dando la vara todo el día diciéndonos lo ridícula que es la conducta de Zapatero (por ejemplo), siempre dispuesto a bajarse los pantalones ante cualquiera con tal de no molestar a nadie (excepto a los católicos, como siempre).

A uno no le extraña que esta profe sea presentada como modelo a seguir por un medio de comunicación cuya línea editorial incluye la defensa a ultranza de la democracia liberal. Al fin y al cabo, su conducta es el perfecto ejemplo del ciudadano demócrata: protestar mucho, mucho, mucho y ceder siempre, siempre, siempre.

El problema es que, dentro de las técnicas de manipulación habitual de los medios afines a la derecha, se presenta esta conducta tan demócrata (cuyo ejemplo paradigmático fueron aquellos bobos que creían que la valentía consistía en arrodillarse y agachar la cerviz, mientras se pedía a una banda de asesinos que le pegasen un tiro a uno) como conducta ejemplar del cristiano.

La diferencia estriba (entre otras cosas) que Jesús quiso que fuésemos sus ovejas, mientras que los políticos del régimen y sus medios de comunicación afines quieren que seamos sus borregos (y por ello, nos beatifican por lo centrorreformista a quienes así se comportan). La efectividad de esta labor lo demuestra el que, en sólo 75 años de nada, en España hemos pasado de ofrecer miles de mártires a la Santa Madre Iglesia (muchos de ellos beatificados y/o canonizados, pues prefirieron morir de las formas más atroces imaginables a pronunciar, en algunos casos, una sola blasfemia) a leer como una archidiócesis justifica la conducta de una profesora de religión que ha retirado un crucifijo por voluntad propia para que no la miren mal.

Además, se emplea la tinta de calamar favorita de muchos católicos de hoy en día, que no consiste en otra cosa que en intentar utilizar la maldad ajena como justificación de la falta de virtud propia. Nadie la obligó a nada, pero la culpa es de los otros, que no fueron simpáticos con ella. Porque, al parecer, nos hemos inventado una religión nueva, en la que se confunde a Jesús de Nazaret con una mezcla entre el Mahatma Gandhi y Mariano Rajoy, y en la que todo está permitido (también retirar un crucifijo, y lo que haga falta) con tal de no caerle mal a nadie. Y una nueva religión en la que cualquier inconveniente (ejemplo, alguien que te lleva la contraria en el trabajo) sirve como bula para entrar por la puerta grande y tirar por el camino más ancho y transitado. Que, para el cristiano postconciliar sólo hay un pecado mortal, y es no ser majete.

Por supuesto, los mismos que nos presentan como mártir (arrastrando por los suelos el verdadero significado de esta palabra) a la profe que no quería ser antipática, son los que también nos avisan de los malvados propósitos del gobiernodespaña, que consistirían, nada menos, que en...hacer lo que ya hacen los profesores de religión católica.

Y es que muchos, al parecer, (paradójicamente, los que más admiración suelen expresar por el fallecido pontífice), entendieron mal la afortunada y acertada expresión de Juan Pablo II acerca del "martirio de la coherencia". Porque, en lugar de estar dispuestos a ser coherentes y padecer las consecuencias (ridículas, en el caso que nos ocupa), prefieren someter su coherencia a martirio antes de pasar por la más mínima incomodidad. Nos negamos a cargar con la cruz y pasamos por el aro pero, para disimular, publicamos la consabida nota de "enérgica protesta".

Y luego algunos creen que Zapatero retira algunos proyectos por "miedo a la rebelión social". ¿No será que no necesita molestarse en obligarnos a hacer lo que ya hacemos por que nos da la democrática y conciliadora gana?. ¿Para qué perder tiempo persiguiendo a los que se persiguen ellos solos?.

PS: "Otra dosis de fobia a Cristo y María, en Zújar", dice un pater. Sí, la "fobia a Cristo y María" que demostró la que retiró voluntariamente sus imágenes.

lunes, 10 de enero de 2011

De la necesidad, virtud.

Como ya se ha repetido en otras entradas anteriores de esta bitácora, del desastre no nos puede salvar nadie (que nos metimos nosotros solitos, creyendo que ser rico no consistía en tener dinero, sino en deberlo), pero del desastre total nos salvarán nuestros acreedores. No por altruismo, sino por interés (especialmente, por interés compuesto).

Si de "nuestros" políticos dependiera, nos sacarían del euro para poder seguir viviendo a nuestra costa de la manera en la que lo han venido haciendo hasta ahora. El inconveniente (para nuestros acreedores) es que la nueva moneda, que se devaluaría -como poco- un 20%-30% al instante de salir al mercado de divisas, haría imposible devolver nuestras deudas (que seguirían estando en euros). Así, una de las medidas lógicas e impuestas por Alemania y Francia al partido único que gobierna en España desde hace más de tres décadas (por voluntad del pueblo soberano, recordemos) es un descenso considerable del despilfarro de dinero público.

Evidentemente, esto no se está relatando de esta forma en los medios de comunicación. En la España de la constitución del 78, la tarea de los llamados "medios de comunicación" no es explicarnos lo que ocurre, sino ocultárnoslo. Lo que estamos viendo en los medios de comunicación es un lento y progresivo goteo de declaraciones de políticos, periodistas y economistas del régimen, que, de pronto, han descubierto que la hipertrofiada administración pública en España (léase, "comunidades autónomas"), cuya función principal ha pasado a ser, por desgracia, servir de sopa boba y sostén de paniaguados, es insostenible.

Hace unas semanas, Esteban González Pons reconocía que "sobran políticos". Lamentablemente, don Esteban olvidó aclarar si él es uno de los que sobran (además, dado que el partido político que le paga el sueldo es subvencionado a la fuerza por los españoles, podríamos considerarlo parte de la "administración pública"). Pocos días después, uno de esos chiringuitos subvencionados por el gobierno de Zapatero (la fundación FAES), publicó un informe apuntando también en esta dirección.

Como ya digo, si de nuestros políticos dependiese, con tal de no perder ni uno solo de sus privilegios, nos tendrían a todos con una mano delante y otra detrás, y rebuscando en la basura para poder comer. Eso sí, llegado el momento, harían leyes regulando la búsqueda de comida entre los desperdicios (lo llamarían "reciclaje sostenible individual de residuos", seguramente), y nos dejarían claro que nos están "ampliando derechos". Si, de pronto, nuestros políticos (y sus voceros de los medios de comunicación) se dedican a reconocer (como si nunca lo hubiesen sabido) que las comunidades autónomas sobran, no es porque les haya entrado un ataque de sinceridad, sino porque no tienen más remedio. Y no tienen más remedio porque así se lo ha hecho saber la nueva presidenta del gobiernodespaña.

Eso sí, la razón de que se empiece a preparar el camino para la desaparición (o adelgazamiento hasta lo testimonial) de las malhadadas comunidades autónomas, cuando hasta hace un mes cuestionarlas era la mayor herejía que podía cometer un español, es, sencillamente, que para pagar la deuda no será suficiente con bajar las pensiones y los salarios. Dicho de otra forma: Si hasta los partidos políticos no van a tener otra salida que ajustarse un poco el cinturón, imagínense cómo nos lo van a apretar a nosotros.

Es también por esta razón por la que, de la noche al día, ha cambiado la política de comunicación de los caciques regionales en España. De prometer de todo para todos y a todas horas (y gratis, faltaría más) han pasado a presumir de cómo van a recortar gastos. Pruega de ello son las declaraciones de José María Barreda, renunciando por anticipado (la venda antes de hacerse la herida, ya se sabe) a unos privilegios que ya no existirán, de todas formas, cuando deje de ser presidente de la región que pronto se convertirá en el reino de Cospedalia.

En el trabajo ya he apostado que las comunidades autónomas, tal y como hoy las conocemos desaparecerán, o quedarán reducidas a lo testimonial (algo así como las diputaciones provinciales). Mis compañeros treintañeros y cuarentones (sin ánimo de molestar) lo ven razonable y no dudan de que pueda ocurrir (otra cosa es que les parezca difícil de imaginar, porque nunca han conocido, o no recuerdan, una España sin caciques regionales). Curiosamente, los mayores de 55 años (aproximadamente) niegan tajantemente que tal cosa pudiese suceder. Lo que su generación inventó, no puede deshacerlo, al parecer, ni Angela Merkel. Como si todo lo creado por sus coetáneos fuese tan genial, o tan fuerte y resistente, que estuviese destinado a perdurar por los siglos de los siglos. Si ustedes no se explican qué cable se le cruzó a los que se empecinaron en construir la Torre de Babel, no tienen más que escuchar a muchos de los que ahora tienen entre 55 y 70 años.

Y la gracia y la ironía de todo esto (si a uno aún le quedan ganas de sonreír) es que sea justo ahora que las encuestas anuncian al PP como ganador en casi todas las autonomías (incluida Andalucía, por lo que parece), cuando comience la demolición de las mismas. Y si el navajeo, la zancadilla y la trampa son el modus trepandi y la conducta habitual en los partidos políticos, no les cuento la que se avecina para esta primavera-verano, ahora que los cargos a repartir serán muchos menos ("Más cornás da el hambre", pensarán unos y otros mientras se dan codazos por meterse en las listas electorales).

PS: Y vean ustedes qué oportuna la cortina de humo (también baza electoral). Cómo serán los apretones de cinturón que nos tienen reservados, que el régimen necesita echar a la gresca, de nuevo, a los incondicionales de ambas facciones del partido único, para tenernos mirando hacia otro lado. Además, ¿no habíamos quedado en que hay que adelgazar la administración pública (especialmente la autonómica)? Pues eso. Fin de las autonomías, fin de ETA. Y que cada cual saque sus propias conclusiones.

martes, 4 de enero de 2011

Yo he venido a hablar de mi libro.

El pasado domingo, el diario El País publicaba un artículo relacionando un buen número de asociaciones de ese entramado autodenominado "sociedad civil" con una sociedad secreta de origen mejicano llamada "El Yunque".

El artículo de El País no es más que un refrito de otros artículos y testimonios que circulan por internet desde hace años, y que se publica el mismo día en que tuvo lugar la llamada "Misa de la Familia" en Madrid. Está escrito en el lenguaje habitual de la izquierda anticatólica, que consiste, básicamente, en llamar "católico" a lo que, en realidad, es "pepero" (si sustituyen la primera palabra por la segunda, verán que el artículo, en general, se comprende mucho mejor).

A la hora de preguntarse el porqué de este artículo, no sólo hay que reparar en el evidente ánimo de este periódico de hacer daño a la Fe católica (Embajador en el Infierno, explica cómo, de paso, se intenta enfangar a la Tradición), sino en un detalle que, acertadamente, ha señalado Orisson: Que, si semejante artículo ha sido publicado, es porque, seguramente, cuenta con el nihil obstat de Génova.

Es evidente que los grupos bullangueros y vistosos son muy útiles cuando uno está en la oposición (suponiendo que al PP, que gobierna en coalición cada vez menos disimulada con el PSOE, pueda llamársele así). Armar lío, a cuenta de lo que sea, viene muy bien para dar la impresión de que algo va muy mal y que es culpa del gobierno, dejando, de paso, caer el mensaje implícito de que, cambiando al gobierno, eso que va tan mal se arreglará.

Sin embargo, también estaba claro que, a medida que se fuera acercando el momento en el que el PP estuviese en el gobierno (no sé si en la Moncloa, pero sí en el gobierno), los folloneros dejarían de ser útiles y se echaría mano de otros mucho más tranquilitos y discretitos (léase "Don Benigno y sus huestes", que ya se han puesto a la tarea), bastante más indicados para "enfriar el partido" y "esconder la pelota". Sencillamente, porque, dado que lo que "iba mal" (aborto, ideología de género, sucedáneos aberrantes del matrimonio, leyes que eliminan la presunción de inocencia del varón) seguirá "yendo mal", mejor alguien que ayude al otrora revoltoso rebaño a quedarse quietecito, rumiando su ración de hierba y viendo pasar el tren con cara de empanao (que es lo que hacen las cabezas de ganado que se portan como es debido).

Así que, podríamos considerar el artículo de El País, como un "gracias-pueden-retirarse". Y, de paso, dejar caer que, si no se retiran del escenario, dicho artículo (que no deja de ser bastante inofensivo, dado que sólo es una recopilación de cosas ya publicadas) no sería más que un aperitivo de platos más suculentos.

Pero, cuando a uno de la famiglia (y el segundo apellido de don Ignacio es el que es) hay que darle puerta (aunque no sea nada personal, sino sólo negocios), se le ofrece una salida más que honrosa. En este caso, pasar a la posteridad como un mártir, víctima de Zapatero.

Y no sólo honrosa, sino rentable. Porque (quizás Cenicienta andaba ya mirando el reloj y sabía que quedaba poco para la medianoche) hace poco fue presentado en sociedad un libro llamado "Proyecto Zapatero", en cuya portada figura el nombre del presidente de Hazte Oír (¿o es Hazteoir.org?), sin que el que esto escribe pueda confirmarles si la razón de que su nombre figure en la portada es porque sea uno de los autores.

El libro, al parecer, trata sobre algo denominado "el proyecto ideológico de Zapatero", que (procedo a ahorrarles 20 aurelios; no hay de qué) es como llaman los peperos a la interminable ristra de maldades perpetradas, allí donde gobierna, por el partido al que ellos votan. Y es un libro cuya portada me parece un inmejorable símbolo de lo que, en realidad, siempre ha sido la actividad principal de ciertos "movimientos ciudadanos": la utilización de las siglas Z y P para vender baratijas a precios más que respetables (y luego dicen que es Zapatero el que castiga la economía de las familias españolas...).

Además, en la presentación del libro, el presidente de Hazteoir.org (¿o es Hazte Oír?) tuvo un arranque de sinceridad que le honra (ya digo: se acercaba la medianoche y, de perdidos, al río) y afirmó que su objetivo era movilizar a millones de personas para votar contra Zapatero (y adivinen a quiénes habría que votar para echarle), que no es otra cosa que la obviedad que siempre se ha repetido en este blog y en otros, mientras los incondicionales seguidores del presidente de Hazte Oír (¿o era Hazteoir.org?) nos llamaban de todo.

Así que no me parece casualidad que, en los artículos que, en sus respectivos blogs, han publicado en respuesta al de El País, tanto el presidente de Hazte Oír como un conocido bloguero de la casa, se cite sin recato el libro en cuestión, publicitándolo bajo la táctica conocida como "El Libro que el Enemigo Único No Quiere Que Leas" (la perspectiva de rematar la faena con ingresos nada desdeñables ya está haciendo relamerse del gusto a más de uno, como pueden comprobar en los comentarios a este otro artículo).

Unos artículos de respuesta al de El País, por cierto, en el que no se desmiente ninguno de los datos citados por el diario del grupo PRISA. El presidente de HO se limita a arremeter contra el mensajero, y el conocido bloguero de la casa ofrece una "prueba documental" que ríase usted de las actas notariales: un email (nada menos).

Además, si se fijan, el emilio citado por el bloguero de la casa (del año pasado, como si desde entonces no hubiese llovido) tampoco contradice ninguna de las informaciones incluidas en el artículo de "El País". Eso sí, utiliza una socorrida táctica de esta plataforma: esconderse tras la sotana de un obispo que pasaba por allí, al cual se le intenta presentar como avalista y protector (y, lo siento, monseñores, pero el que con la "sociedad civil" se acuesta, hazteorinado se levanta; pregunten, si no, al arzobispo de Toledo). Mientras tanto, acusan a los fachas y los carcas de pretender utilizar a la jerarquía eclesiástica en su provecho. Claro que sí.

El caso es que ellos mismos nos lo decían hace bien poco, resaltando la coincidencia de efemérides. Que mira tú que es casualidad que, al mismo tiempo -más o menos- que un desconocido llamado José Luis Rodríguez Zapatero llegaba a la secretaría general del PSOE, otro desconocido ponía en marcha un invento llamado Hazte Oír (¿o era Hazteoir.org?).

Pues eso: Amortizado Zapatero, amortizado Hazte Oír (y demás compaña).

PS: ¿Recuerdan este glorioso momento televisivo? Pues (si me lo han contado bien) aquel día, entre el público, había varios miembros de un grupo llamado "Testimonio 2000". Al parecer, varios de los integrantes del mismo (Leonor, Nacho, Pepe y algún otro que me dejo por el camino) acabarían, década y media después, repartiéndose la ensalada de siglas que ahora se da por finiquitada. Interesante cómo el destino parece cerrar ciclos de la misma manera en que los abre.

domingo, 2 de enero de 2011

Los Reyes Magos existen.

Me entero que, en Facebook, Ignacio "el de la Galaxia" me ha hecho el honor de nombrarme administrador del grupo "Los Reyes Magos Existen" (y, como reza el lema del grupo, "no sólo existen, sino que son verdad").

Para demostrar que este grupo de Facebook nace respaldados por sólidos argumentos y razonamientos, procedo a cortapegar un emilio que me ha llegado hace unos días (de alguien que es, por cierto, lector acérrimo de El País y fiel repetidor y propagador de cualquier consigna progre que puedan imaginar).

"Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escuchar, como todos los días, todo lo que su hija quisiera contarle sobre las actividades que realizaba en el colegio, ésta le preguntó, en voz baja, como con miedo:

- Papá...
- Sí, hija, cuéntame...
- Oye, quiero que me digas la verdad.
- Claro, hija...Si siempre te la digo -respondió el padre algo sorprendido.
- Es que...
- Dime, hija, dime...
- ¿Existen los Reyes Magos?.

El padre se quedó mudo, mirando a su mujer e intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo.

- Las niñas del colegio dicen que los Reyes Magos no existen, sino que son los padres. ¿Es verdad?.

La nueva pregunta de su hija le obligó a volver la mirada hacia la niña.

- ¿Y tú qué crees, hija mía?.
- Yo no sé, papá...Por un lado, creo que sí existen, porque tú me lo dices, y tú nunca me engañarías. Pero, como las niñas dicen eso...
- Mira, hija. Efectivamente, son los padres los que ponen los regalos, pero...
- Entonces, ¿es verdad? -contestó la niña, con ojos humedecidos- ¡Me habéis engañado!.
- No, mira...Nunca te hemos engañado, porque los Reyes Magos sí que existen -dijo el padre, cogiendo con ambas manos la cara de su hija.
- Pues no lo entiendo, papá...

- Siéntate, hija. Y escucha esta historia que te voy a contar, porque ya va siendo hora de que puedas comprenderla- dijo el padre señalando la silla que estaba a su lado.

La niña se dispuso a sentarse entre sus padres, ansiosa por escuchar cualquier historia que le sacase de la duda, y su padre comenzó a narrarle la historia de los Reyes Magos.

Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes vinieron de Oriente guiados por una estrella, y se acercaron al portal a adorarle. Le llevaron regalos como prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un Niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños.

- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar- Es una buena idea, pero es muy difícil de llevar a cabo. No seríamos capaces de llevarles regalos a tantos niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, comentó:

- Gaspar tiene razón. Ya somos muy ancianos y no podríamos recorrer el mundo entero dejando los regalos a los niños.

Los tres Reyes se quedaron pensativos, y algo tristes, al comprobar que su deseo parecía irrealizable. Pero el Niño Jesús, desde su cuna, tras haberles escuchado atentamente, sonrió y replicó:

- Queridos Reyes. Sois muy buenos y os agradezco vuestros regalos. Quiero ayudaros a realizar vuestro hermos deseo. Decidme: ¿qué necesitaríais para poder hacer llegar regalos a todos los niños?.

- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes, arrodillándose- Necesitaríamos millones y millones de pajes. Uno para cada niño, prácticamente, para que así los regalos pudiesen llegar la misma noche.

- No debéis preocuparos por eso. Yo os proporcionaré, no uno, sino dos pajes para cada niño.

- ¿Cómo va a ser posible eso? -preguntaron los Reyes con cara de asombro y admiración.

- Decidme -prosiguió el Niño Jesús- ¿no creéis que los pajes deberían querer mucho a los niños, y, a la vez, conocer muy bien sus deseos para saber qué regalos deben llevarles?.

- Sí, así es, Señor.

- Decidme, entonces, queridos Reyes, ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?.

Los tres Reyes se miraron, asintiendo, y comprendiendo por fin lo que el Niño Jesús planeaba, cuando su voz, de nuevo, se volvió a oír:

- Puesto que así lo habéis querido, y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente, todos los niños puedan recibir regalos, Yo ordeno que doce días después de la Navidad, y conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que, en vuestro nombre, regalen a sus hijos aquello que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de los regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Y, cuando los niños sean lo suficientemente mayores como para entender esto, que los padres les cuenten esta historia y, a partir de entonces, que los niños hagan también regalos a los padres como muestra de cariño y respeto. Y, alrededor del Belén, recuerden que, gracias a los Reyes Magos, todos son más felices.

Cuando el padre terminó de contar esta historia, la niña lo abrazó y le dijo:

- Ahora sí que lo entiendo todo, papá. Y estoy muy feliz de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

sábado, 1 de enero de 2011

2011

En primer lugar, quiero empezar este año agradeciendo a todos sus felicitaciones, tanto las de Navidad como las de Año Nuevo.

Orisson nos ha felicitado el Año Nuevo, en Facebook, con la siguiente frase:

"Feliz y pobre (sí, he dicho "pobre", y de verdad) 2011".

Lo cierto es que ya éramos pobres, y desde hace tiempo. Lo que ocurre es que, en España, nos hemos acostumbrado a llamar "clase media" a los pobres que viven con dinero prestado. Y, a tal punto ha llegado nuestra huida colectiva hacia adelante (a lomos de los créditos hipotecarios) que han tenido que venir de fuera a quitarnos la venda de los ojos a estacazo limpio.

Pero Orisson tiene razón al señalar que 2011 será diferente. No tanto por nuestra pobreza, sino porque nos veremos obligados a tomar conciencia de ella. De hecho, nos daremos cuenta (si aún no lo hemos hecho ya) de que deber dinero es peor que estar arruinado. El arruinado, al fin y al cabo, empieza de cero cada mañana cuando se levanta, y lo que gane (por poco que fuere), es para él. El que debe dinero se ve obligado (por voluntad propia, no se dejen engañar por la simpleza pelagiana de algunos) a sudar la frente para ganar el pan del prestamista antes de ganarse el suyo.

En muchos medios (Interlobotomía, el primero) hablarán, seguramente, del 2011, como el año del hundimiento de España. Lo cierto es que hace mucho tiempo que chocamos contra el iceberg. Más concretamente, a mediados de los 80. Por entonces, mientras nos distraían con las ocurrencias de Pedro Almodóvar y la movida madrileña (nos dejaban organizar mundiales de fútbol, pero aún no nos permitían ganarlos), se procedió al desmantelamiento progresivo de lo que se ha venido en llamar "tejido industrial y productivo" español, como requisito para poder ser admitidos en la Unión Europea (vendimos el coche para comprar gasolina, como el tonto del chiste).

Desde entonces, privados de la fuente de riqueza y trabajo que supone la industria y la economía productiva, los españoles nos hemos entregado (debidamente aconsejados por nuestros políticos, que tanto se preocupan por nosotros) a la economía especulativa, intentando así colmar nuestros sueños de ganar dinero sin trabajar, a costa de darle el palo al vecino revendiéndole nuestro techo y nuestras cuatro paredes (que ganar dinero trabajando es una cosa cutre, típica de pobres tercermundistas).

Por supuesto, en los medios (Interlobotomía, el primero), tratarán de convencerles que la culpa de que el barco se esté hundiendo es de la orquesta "El Puño y la Rosa", que no toca el violín adecuadamente. Y que, cambiándola por la orquesta "La Gaviota", la música de violines reflotará el barco. La propaganda del régimen les permitirá saber que nos hundimos (porque doña Angela les obliga), pero les intentará seguir confundiendo, ya que achacarán la culpa del accidente a cualquiera que les convenga, excepto al iceberg del sobreendeudamiento perpetuo para comprar inmuebles. Y si oyen a algún "experto" o "intelectual", intentar explicar lo que ocurre sin decir, en los primeros treinta segundos, las palabras "inmobiliario" y "precio de la vivienda", tengan por seguro que están ante un ignorante, un demagogo, un apesebrado/apepebrado, o un listillo que - como buen español- se ha gastado su dinero en inmuebles y aún confía en revenderlos a precios astronómicos.

Pero no, queridos amigos. Esa humedad fría que notan en la cara no es Zapatero, ni Emilio Botín, echándoles cubos de agua encima. Esa humedad fría es el fondo del mar, donde nuestro barco sigue hundiéndose (tocaremos fondo en cinco años, ya lo ha dicho el presidente) debido, no a la fatalidad, sino al inexorable resultado del interés compuesto (sencilla matemática, hoy incomprensible e inaprensible para la llamada "generación perdida" -voluntariamente encadenada de por vida a una hipoteca-, por obra y gracia de la LOGSE, aprobada cuando el ministro de Educación se llamaba...Alfredo Pérez Rubalcaba).

Y han sido nuestros acreedores los que han tenido que venir a salvarnos de nosotros mismos. Sencillamente porque los españoles, yonkis del crédito, amenazábamos con palmarla definitivamente en cualquier descampado, víctimas de una sobredosis, y con la jeringuillas de la refinanciación aún clavadas en nuestros brazos. Doña Angela nos va a meter (a regañadientes, por nuestra parte, mientras la culpamos a ella y a su país de todo) en rehabilitación, no por altruismo, sino para que podamos devolver lo que debemos.

El dinero prestado, hay que devolverlo, y los contratos, cumplirlos. Pero ahora, a diferencia de nuestros antepasados, no podremos escaquearnos de las consecuencias de nuestras decisiones (querer vivir como hidalgos ganando menos que los siervos de la gleba) quemando la judería. Ya que no podemos evitar lo que viene, asegurémosnos de que nuestros hijos (o nuestros hermanos más jóvenes) no repitan nuestros errores (que no creo que lo hagan; creo más bien que escarmentarán viéndonos a nosotros).

Y es que, ante la inevitabilidad de lo ya ocurrido, uno puede elegir entre dos opciones: afrontar las consecuencias lo mejor posible, aprendiendo de ellas, o bien escuchar a los que nos regalan el oído diciéndonos que no somos ludópatas, sino que la culpa es de los dueños del casino porque, además de reclamarnos lo que debemos, ya no nos fían para seguir jugando al bingo.

El bulbo de tulipán ha muerto. El cántaro de la lechera, roto en el suelo y desparramado su contenido sobre el camino a Cancún y a Punta Cana.

Que vivan el mundo real y la economía productiva.