lunes, 31 de octubre de 2011

Peones azul celeste.

Dice Luis del Pino (al igual que otros muchos), que al PP hay que votarlo para que pueda sacar mayoría absoluta y que así no "tenga que" depender de pactos con partidos nacionalistas para poder gobernar.

Pues sí, Don Luis...Sería una pena que el PP no sacase mayoría absoluta y que, debido a ello, se viese forzado a comportarse tal y como hace en Galicia, Valencia o Baleares, comunidades en las que...oh, wait...

Pero, vamos, que como tampoco es cuestión de ponerle las cosas demasiado difíciles al autor del blog más visitado de España (creo), voy a explicarlo de nuevo, y de forma muy sencilla:

1- Si el PP saca mayoría absoluta, como ya hemos comentado, la culpa de todo la tendrá Zapatero, pero hay un problemilla: Si la gente (decenas de millones de españoles) que cree a pie juntillas que sólo un gobierno del PP con mayoría absoluta puede arreglar esto, comprueba que esto sigue cuesta abajo y sin frenos, el número de personas que podría llegar a convencerse de que el problema no es el collar del perro, sino el mismo chucho, podría aumentar peligrosamente (no digo que tengan que ser muchos; bastaría con que superasen los 100.000).

2- En cambio, si el PP no saca mayoría absoluta, todo lo que ocurra se achacará a que el PP tendría que gobernar pactando con otros partidos. Y eso ayudaría a mantener, a todas esas personas que creen que esto se arregla con una mayoría absoluta del PP, convencidas de las presuntas bondades de un perro cuyo único problema sería que no se le ha podido comprar el collar antipulgas adecuado (y, encima, nos echarán la culpa a los fachas y a los carcas que no hemos votado al PP).

Así que, don Luis...¿Usted qué alternativa, de las dos planteadas, cree que prefiere don Mariano? ¿Y los jefes de don Mariano?.

PS: Y, por supuesto, si el entusiasmo de los fans desborda los deseos de los ídolos, y el PP saca 200 diputados, también está todo pensado y previsto: anuncio de desastre inminente al canto para asustar al populacho, y gobierno de concentración nacional como única fórmula para salvar la marca España.

Una sumisión cívica.

"A mí me tranquiliza que venga un gobierno del PP y aplique la ley y las promesas que ha hecho a las víctimas del terrorismo y no se siente a negociar con ETA".

Son palabras de Francisco José Alcaraz, recogidas aquí, y pronunciadas el sábado, no sé si antes, durante o tras el enésimo evento de lavado de cara del PP organizado por asociaciones "cívicas" e "independientes de toda sigla política", que tienen por costumbre saltar como muelles para señalar al PSOE como único culpable de lo que hacen PSOE y PP en consensuada y democrática compañía (los chanchullos institucionales con ETA, en este caso). Declaraciones que - me atrevo a decir- despejan cualquier duda (suponiendo que quedase alguna) al respecto: Francisco José Alcaraz es/se ha convertido/nunca ha sido otra cosa que (táchese lo que no proceda) la Pilar Manjón del PP (por mucho que nos pese).

No es de extrañar que el PP señale, utilizándolos como escudos lacrimógenos, a las víctimas del terrorismo (al menos, a las víctimas del terrorismo a los que los medios afines al PP dan bola) como "referente moral". Son esas víctimas del terrorismo que se manifiestan por la calle orgullosamente acompañadas de Jaime Mayor Oreja, ministro del Interior de un gobierno que negoció públicamente con ETA. Son esas víctimas del terrorismo que ponen su esperanza en Mariano Rajoy, que ya fue vicepresidente de un gobierno que negoció públicamente con ETA, y del que sus acólitos ya anuncian lo que piensa hacer. Son esas víctimas del terrorismo (no todas, repito), que no tienen inconveniente en presentarse a las elecciones (hablo de Teresa Jiménez Becerril, por ejemplo, pero también del caso más flagrante: María del Mar Blanco) formando parte de candidaturas encabezadas por don Jaime Mayor, ministro del Interior también durante esos años de negociaciones con ETA - perdón, "contactos con el movimiento vasco de liberación nacional", quería decir-, en los que se acercaron presos etarras a las Vascongadas a troche y moche, y en los que la peor calaña de entre la peor calaña etarra (hablamos de Iñaki Bilbao y hasta de Ignacio de Juana Chaos) redimían penas a toda pastilla haciendo la "o" con un canuto mientras estaban en prisión.


Son esas víctimas del terrorismo a las que el PP nos señala, machaconamente, como ejemplo a seguir porque son rebeldes contra el PSOE y sumisas y ciegas (siendo benévolos) con el partido de la gaviota. Son esas víctimas del terrorismo que organizan una campaña contra un gobierno que negoció con ETA y luego presentan la memoria de la misma acompañadas...del ministro del Interior de un gobierno que negoció con ETA. Son esas víctimas del terrorismo que organizan actos en los que (al igual que todo acto organizado por una organización satélite del PP) se marcan límites clarísimos a la verdad y a la memoria, que consisten en no decir ni hacer nada que pueda molestar al PP. Son esas víctimas del terrorismo que nos recuerdan que el dolor y la tragedia personal - aunque se quieran utilizar como prueba de infalibilidad y virtudes personales extraordinarias- no le hacen a uno inmune al error, a las tomaduras de pelo o al sectarismo (si acaso, le pueden hacer a uno más vulnerable a las palmaditas en la espalda de los buitres que pululan alrededor).

Son esas víctimas del terrorismo que, como el resto de activistas de las organizaciones satélites del PP, exigen la perfección absoluta a los políticos del PSOE, mientras tienen preparada una ristra interminable de disculpas y el infinito beneficio de la duda para los políticos del PP. Son, en definitiva, esas víctimas del terrorismo que afirman saber lo que se cuece entre bastidores, pero que no parecen haber caído en la lógica conclusión de que, de haber negociaciones con ETA en este momento (algo que nadie niega) probablemente no sería el gobierno actual (al que le quedan dos telediarios) el que las llevase desde hace un tiempo, sino el gobierno que entrará tras las próximas elecciones generales (ése mismo cuyo cercano advenimiento sirve como lexatín político para algunos).

Veremos entonces, cuando llegue el momento de la mano izquierda (que es la mano con la que se firman indultos y se conceden pensiones vitalicias, al parecer), la reacción de algunos. Y comprobaremos también la más que previsible reacción de esos medios de comunicación que ahora parecen incansablemente volcados en la tarea de darle voz a los que critican al PSOE sin mencionar al PP. Al igual que los activistas del movimiento provida cuando Aznar llegó a la presidencia del gobierno, más de uno podrá dar fe de que hay micrófonos y cámaras que, cuando gobierna el PP, desaparecen a la misma velocidad con la que se te acercan cuando gobierna el PSOE.

PS: Las dos Españas: una, sumisa con el PSOE. La otra, sumisa con el PP. En realidad, son una sola. Ni grande, ni libre, pero una sola.

lunes, 24 de octubre de 2011

El ERE de ETA.

Que sí. No le den más vueltas. ETA se ha acabado ("Órdenes de arriba"). Sobre todo, porque ya no es necesaria. No hay dinero (ni aquí ni procedente del exterior, que este último ya nos lo hemos fundido jugando al monopoly) suficiente para mantener este invento denominado "estado de las autonomías" (del que François Miterrand dijo que era excelente para España, pero que -¡ay, qué pena!- no podía aplicarse en Francia por esto y lo otro) y, dado que las comunidades autónomas, quizás en menos tiempo del que pensamos, serán desmanteladas y reducidas al tamaño y competencias de las actuales diputaciones provinciales, la existencia de ETA no tiene ya sentido.

Y es que una de las funciones de ETA (reconocida o no) ha sido la justificación de la desmembración administrativa del estado. La demonización del anterior Jefe del Estado (imprescindible para justificar el latrocinio legal e institucionalizado de estas últimas tres décadas y media) siempre ha llevado adherida, como hermana siamesa, la idea de que los etarras eran un poco bestias, y hasta algo exagerados en sus supuestas ansias de independentismo, pero que "algo de razón, tenían".

Y ese "algo" en el que los etarras se supone que "llevaban razón" no era otra cosa que la exigencia de conceder cuotas cada vez mayores de "autogobierno" a las regiones españolas, en detrimento del llamado ahora "gobierno central". Un "gobierno central" que (se suponía) sólo velaba por los intereses de la capital del Reino, en perjuicio de "todo-aquello-que-no-es-Madrid".

Y esta exigencia de poner el gobierno de las regiones en manos de caciques más o menos autóctonos, partía, a su vez, de la absurda premisa que afirma que, para saber solucionar un problema que se da en un determinado lugar, tienes que haber nacido y vivido toda la vida en ese mismo lugar (para entendernos: que Wall Street dejaría de provocarnos pulmonías con sus resfriados si todos los agentes de bolsa hubiesen nacido y vivido toda la vida en Manhattan).

Lo cierto es que esta curiosa (y cateta) lógica no se paró con la creación de "diecisiete miniunidades de destino en lo universal" (en genial definición de los Pisitófilos Creditófagos), sino que, dentro de cada autonomía, y en vista de que los supuestos agravios "del centralismo" solían ser recompensados con el dinero del contribuyente, dio origen a otro nuevo "centralismo" del que hacerse víctima: el "centralismo" de la capital autonómica. Ahora ya no teníamos un solo centralismo opresor, sino diecisiete. Málaga y Granada se sentían "oprimidas" por Sevilla. Cuenca y Guadalajara, por Toledo. León, por Valladolid. Y hasta en las autonomías uniprovinciales había "oprimidos" por el "centralismo"(Gijón por Oviedo, por ejemplo).

Y, como ya digo (que me desvío del tema de las capuchas y del vascuence aprendido en academia subvencionada, e ininteligible para el aitatxo que siempre vivió en su caserío), todo este maremágnum (que facilitó enormemente -al multiplicarla por dieciocho- la colocación y enriquecimiento, a costa del erario público, de familiares, amigos y conocidos con carnet del partido) era la consecuencia de la aplicación, en el mundo real, de las supuestas "razones" que, en tiempos de Franco, sí habrían justificado la existencia (y las actuaciones) de ETA.

De hecho, una de las quejas más frecuentemente expresadas, tanto por los políticos en los medios de comunicación, como por Juanito Español en la calle, era el no entender por qué ETA seguía matando si en España ya teníamos democracia liberal y una descentralización administrativa sin parangón en Europa (y por algo será, repito, que en otros países no quieren saber nada de este invento). Pero eran los crímenes de ETA y sus inacabables y cada vez mayores exigencias de más descentralización administrativa (hasta culminar en la independencia de la llamada "Euskadi", subvencionada por el resto de los españoles), precisamente, lo que hacía parecer razonable, legítimo, y hasta imprescindible, la existencia de las comunidades autónomas ("Imagínate, Paco, lo que pasaría si quitasen las autonomías...saldrían nuevas "etas" por todas partes, y se iba a liar una...").

El fin de ETA (eso sí) vendrá, no con este gobierno, sino con el que salga de las urnas el 20-N. Me atrevo a pronosticar que será un gobierno presidido por alguien del PP (hay días en que no me atrevo a afirmar que sea Mariano Rajoy) el que haga de olentzero (esto del independentismo vasco tiene estas ironías: con tal de llevar la contraria al resto de España, se inventan un personaje navideño que trae carbón a los niños que se portan bien). También creo que tiene razón Fray Fanatic, y el "ERE de ETA" se realizará siguiendo el espíritu empresarial y emprendedor de los tiempos que corren: prejubilaciones millonarias con dinero público para los veteranos que ya entraron con contrato fijo, y despido sin indemnización para los jovenzuelos que ya hayan cumplido su contrato basura.

Por eso mismo no deja de tener ironía (la ironía acostumbrada en estos casos) que este fin de semana ya se haya anunciado una manifestación contra el actual gobierno (la acostumbrada manifestación contra el gobierno socialista poco antes de las elecciones, dicho sea de paso), teniendo en cuenta que no será este gobierno, sino el próximo, el que reparta los premios: Pero creo que ya nos estamos acostumbrando a que, cuando PP y PSOE perpetran una canallada juntos, siempre surge algún invento autocalificado como "cívico" o "independiente de toda sigla política", que, acompañado de "los peperos buenos", monta jaleo para señalar, como único culpable, al PSOE.

¿O no?.

PS: ¡Y qué desconsolado que anda don Mariano! No hay más que verle...Sólo le ha faltado imponerles la gaviota de oro y brillantes a don José Luis y a don Alfredo. Gracias a estos chicos de ETA, evitar la victoria por mayoría absoluta es ahora, mucho más sencillo. Y es que, si ganamos por mayoría absoluta, ¿a quién íbamos a echar la culpa de todo lo que haremos durante la próxima legislatura?.

jueves, 20 de octubre de 2011

sábado, 15 de octubre de 2011

Laiccionario (IX)

Ingeniería Social de Zapatero: Cochinadas y maldades de diverso pelaje que el PP ya perpetraba incluso antes de que los votantes del PP supieran que existía un individuo llamado José Luis Rodríguez Zapatero.

Bachillerato Excelencia: Enseñarle, a los cuatro superdotados del insti, todas esas cosas que, hace cuarenta años, se sabía hasta el más tonto de la clase con dos o tres años menos.

Sindrome NERDS: Cuadro clínico que se compone de dos fases perfectamente diferenciadas. En la primera, el paciente se tira unos ocho años (como mínimo) pronunciando diversas variantes de la conocida expresión "Si yo tuviera una escoba, ¡cuántas cosas barrería!...". La segunda fase comienza en cuanto al sujeto se le proporciona la escoba y consiste en una parálisis contumaz que impide barrer y en un incontenible impulso que obliga a hablar continuamente de la "Nefasta (h)Erencia Recibida Del Susodicho".

Nihil novum sub sole (VII)


"El capitalismo, tan desdeñoso, tan refractario a una posible socialización de sus ganancias, en cuanto vienen las cosas mal es el primero en solicitar una socialización de las pérdidas."

José Antonio Primo de Rivera, Conferencia pronunciada en el Círculo Mercantil de Madrid el 9 de Abril de 1935.

(Traído a colación y repicado por varios amigos de facebook).

domingo, 9 de octubre de 2011

Treinta años no son nada.

Seguramente, a muchos de los lectores de esta bitácora habrán podido comprobar, a estas alturas, la similitud (al menos, en el lema) entre los carteles electorales del PSOE para los próximos comicios con los del referéndum convocado por el régimen anterior (sí, ése que tiene la culpa de todos los problemas del régimen actual) para aprobar la Ley Orgánica que nombró, como sucesor del anterior Jefe del Estado, al que tenemos hoy en día (propaganda engañosa, como pueden comprobar, ya que se utilizaba el nombre de Franco como aval -y hasta tapadera, diría yo- de su sucesor en la Jefatura del Estado, a quien ya entonces se le consideraba, por lo que podemos ver, como "el innombrable").

45 años separan aquel referéndum de las ya cercanas elecciones generales (¡O tempora, o mores! A los españoles se les convocaba a las urnas para refrendar leyes orgánicas, y ahora reforman la constitución - ésa que, cuando interesa, sirve como excusa para no hacer esto o lo otro "porque, si lo hiciéramos, habría que reformar la constitución"- y, de propina, nos dan la libertad de no ser consultados en absoluto).

Sin embargo, lo que no parece llamar tanto la atención (imaginamos que no interesa) de las despiertas mentes de muchos es la escandalosa (por obvia) similitud que también existe entre los carteles de dos campañas electorales: la que, hace treinta años, llevó a la presidencia del gobierno a Felipe González (hoy calificado de "prudente hombre de estado" por los mismos familiares, vecinos y amigos que, hace quince años, le consideraban el enemigo público número uno) y la que llevará, no sé si a su pesar (este fin de semana sacaron al estrado, en Málaga, a José María Aznar en un descarado intento de movilizar al electorado socialista), a Mariano Rajoy a una victoria por mayoría absoluta casi tan aplastante como la conseguida por el otrora abogado laboralista sevillano.


El cambio (innegable, en muchos aspectos, casi todos negativos, en el ejemplo del PSOE en 1982) prometido ahora consiste, nada menos, que en poner de presidente del gobierno a un señor que, hace ocho años, era vicepresidente del gobierno (para Rajoy, la política ha sido como subir un ochomil de ésos: los últimos metros han sido los más difíciles de escalar y los que más tiempo le han llevado -nada que no pueda sobrellevarse con adecuadas dosis del Marca y Teledeporte para combatir el aburrimiento). Es decir: que no es un cambio, sino una reposición.

Con muchos paralelismos con las reposiciones que, en las salas de cine, se hacen de películas ya estrenadas hace tiempo, pero reeditadas ahora en diferentes formatos o con escenas (léase: "propuestas programáticas", en el caso de la política) que, antes, se dejaron fuera del metraje porque se consideraron demasiado fuertes para los gustos del público, pero que ahora, ya pueden ser incluidas porque el respetable ha recibido, durante todos estos años, dosis repetidas y suficientes de crudeza audiovisual cada vez mayor.

Es lo que le ocurrió a éste que les escribe cuando se metió, hace ahora once años, en un cine a ver el llamado "montaje del director" de la película "El exorcista", estrenado casi treinta años después de la versión originalmente estrenada en la gran pantalla. Si con el montaje de 1973 pasé miedo, el del 2000 me costó acudir al trabajo, al día siguiente, tras una noche de completo insomnio.

Así que ya lo saben: Si la versión del cambio de 1982 les metió el miedo en el cuerpo (y en el alma, no lo olvidemos), el "montaje de los directores" (como quiera que se llamen) que se estrenará en el 2012 incluirá escenas nunca vistas anteriormente que dejarán a los españoles petrificados y agarrados al sillón (al del salón de su casa o al del carguete) de tal guisa que se les olvidará hasta levantarse para hacer cola ante la oficina del INEM más próxima (algo que, de ocurrir, no tardaría en ser presentado por el próximo gobierno como un síntoma de mejoría).

PS: Escuchando, hoy día, los elogios que recibe Felipe González, imaginen los que, seguramente, recibirá Zapatero, dentro de no mucho tiempo, por parte de los mismos que ahora le consideran el Gran Satán, y sonrían un rato.

PPS: Unos copian a Franco; los otros, a Felipe González. El Enemigo Único (sea quien fuere) parece ejercer, en sus detractores, una especial fascinación que les lleva a intentar emularlo de una manera u otra.