sábado, 19 de noviembre de 2011

La constitución es...¡anticonstitucional!.

Escuchado,anteayer, de boca de un compañero de trabajo:
"El artículo 135 de la Constitución, tal y como ha quedado redactado después de la reforma, es anticonstitucional."
Acto seguido pasa a explicarme el porqué y (martillazo de autoridad en la mesa) que lo había leído en un artículo escrito por un catedrático de Derecho.
Para que luego vayan diciendo por ahí que los españoles no se merecen (o "no nos merecemos") presidentes de gobierno como Zapatero (o Rajoy) o políticos como los que hay en España.
Demasiado poco nos pasa, teniendo en cuenta la lluvia de fuego y azufre que pedimos a gritos todos los días, tanto con nuestro comportamiento como con nuestra forma de razonar.
De hecho, si los políticos nos tratan como nos tratan, es porque no nos conocen bien. Si nos conociesen mejor, nos tratarían aún peor de lo que ya lo hacen.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un ejemplo que ni pintado.

Me lo recordaba ayer, a través de un correo electrónico, una querida amiga de este blog (y del que esto escribe): Un numerario del Opus Dei irá en las listas electorales de la coalición "Amaiur".
"Amaiur", que defiende el llamado "derecho de autodeterminación" de las Vascongadas y Navarra, está formada por Eusko Alkartasuna y diversos grupos de la ideología conocida como "izquierda patriota" (abertzale, en vascuence).

Naturalmente, esto ha provocado la extrañeza de no pocos. Al fin y al cabo, ¿qué hace un numerario del Opus en feliz compañía electoral de gente relacionada, de forma más o menos cercana - o lejana, según se mire-, con el llamado "mundo de ETA"? ("Movimiento vasco de liberación nacional", en aznarí).

Pero lo cierto es que, teniendo en cuenta que el número de víctimas del aborto es infinitamente superior al de victimas de ETA, y que una considerable cantidad de miembros del Opus Dei (algunos muy conocidos) han ido y seguirán yendo en las listas electorales del PP, no sé de qué nos estamos extrañando aquí.

Quizás esta noticia es una buena oportunidad (la enésima, de hecho) para preguntarnos porqué, la relación con partidos anticristianos que promueven aberraciones de todo tipo no parece tener, en la mente de muchos, la menor importancia (o muy poquita) cuando del PP se trata y, en cambio, es observada cuidadosamente, y con la más potente de las lupas, cuando las siglas son otras.

Y, cuando hablo de "la mente de muchos", no me refiero solamente a las mentes de los simpatizantes y militantes del PP.

¿Es que lo de "las buenas intenciones", "cristianizar el partido" o "cambiarlo desde dentro" no es aplicable cuando se trata de la coalición Amaiur? ¿O será que las "buenas intenciones", la "cristianización del partido" o el "cambio desde dentro" no son más que excusas para salir del paso que sólo son válidas cuando se trata de brindar apoyo a unas siglas muy concretas?.

PS: Una entrada Manteca vintage sobre este mismo asunto.

PSS: Aclaro que esta entrada no es, ni pretende ser, un artículo de opinión sobre el Opus Dei. El dato de que el candidato de Amaiur sea numerario del Opus Dei es completamente irrelevante, en lo que se refiere al tema que estamos tratando (la bula de la que gozan, a la hora de justificar lo injustificable, las siglas PP).

lunes, 14 de noviembre de 2011

Sor Paris.

Esperanza Aguirre odia la política. Indudablemente, se ha metido en este negocio por puro espíritu de sacrificio, y llevada por la preocupación y el amor al prójimo, ya que, por lo que podemos comprobar, sus verdadera vocación va por otros derroteros (quizás no tan distintos de la política, ahora que lo pienso).

La presidenta de la Comunidad de Madrid, en los ratitos libres que le deja la actividad mitinera y soflamática, se dedica a ejercer de stand-up comedian ("monologuista"). Que es algo así como la versión inofensiva, y a veces hasta graciosa, del político (o el político es la versión puñetera, fastidiosa y sin gracia ninguna del monologuista, vaya usted a saber).

Doña Esperanza, demostrando que las repetidas y frecuentes dosis de peróxido de hidrógeno aplicadas al lecho capilar no afectan necesariamente al ingenio, ha comparado a un socialista hablando de crear empleo, con Paris Hilton contándonos cómo se funda un convento. Dicen que a la presidenta de Madrid le hizo tanta gracia su propia frase que hasta consiguió esbozar un sucedáneo de sonrisa llegando a mover, al menos, tres músculos faciales simultáneamente.

Seguro que han oído hablar de Paris Hilton. Es una moza (entrada en años ya, dirían nuestras abuelas) que tiene el dinero por castigo. Por eso vive en Los Angeles. De no ser así, le habría convenido mudarse a Madrid hace bastante tiempo, ya que, en la capital de España, las píldoras abortivas y los abortos quirúrgicos (en caso de que la señorita Hilton requiriese tales eventualidades) le saldrían completamente gratis.

Difícilmente puede uno imaginarse, de todas formas, a miss Hilton - que comparte con doña Esperanza la afición a la tintura capilar - fundando un convento. Eso sería una barbaridad tan improbable como que políticos abortistas comulgasen, con televisión en directo, de manos del mismísimo Arzobispo de Madrid.

Oh, wait...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Revolution Street: (XVII): Shiny, happy people.

Mariano Rajoy se comprometió hace pocos días a "devolver la felicidad a la sociedad española".

Aunque no debemos dejar de señalar las grandes similitudes entre la lógica pueril de la parroquia pepera y los escuálidos y aisladísimos norcoreanos ("La felicidad es un don de nuestro todopoderoso Amado Líder, en el que tenemos tanta fe que hasta estamos convencidos de que hará lo contrario de lo que dice que hará"), lo cierto es que don Mariano dice la verdad.

Probablemente, el advenimiento, a la presidencia del gobierno, del "Hombre-cuyo-nombre no es-Rubalcaba" no devuelva la felicidad a todos los españoles que ahora mismo no son felices, pero hará felices a todos sus votantes (que, al fin y al cabo, son los únicos que cuentan a la hora de ganar unas elecciones).

Porque, cuando "Partido-que-no-es-el-PSOE" desplace del gobierno al "Partido-que-no-es-el-PP", en España seguirá habiendo (recopilación realizada por un amigo que -acabo de comprobarlo- cumple años hoy) experimentación con seres humanos embrionarios, divorcio, uniones homosexuales equiparadas al matrimonio, educación para la ciudadania, operaciones de cambio de sexo financiadas con dinero público, usura despenalizada, negociación con terroristas y separatistas, perdida de derechos y de condiciones laborales, entrega de dinero público a los bancos, sindicatos y patronal pagados igualmente con dinero publico, abaratamiento del despido y subidas de impuestos acompañadas de más facilidades a los grandes capitales y empresas para no pagarlos (y más cosas de las que nos iremos enterando).

Pero los votantes del PP serán felices como perdices. Se lo garantizo. Exceptuando los ratos en los que se enteren de que hay gente que no está contenta con la situación, lógicamente. Aunque, en realidad, esto revela su estado de ánimo, no como felicidad (que se tiene independientemente de que otros compartan o no tu punto de vista), sino como euforia producto de una seria embriaguez (ese estado en el que uno pretende estar de lo más simpático, pero se cabrea como un mono capuchino con cualquiera que le lleve la contraria).

Y, aunque el hecho de que alguien confunda la felicidad y la embriaguez simpaticona revela también que, muy probablemente, no se ha sido feliz en muchísimo tiempo, lo cierto es que semejante cambio de estado de ánimo (que consiste en una alegre ceguera cuando gobiernan los tuyos, y en una dolorosa y súbita conciencia del entorno cuando gobiernan los otros) demuestra también que un demócrata, cuando vota, no busca solucionar ningún problema del mundo que le rodea, sino colorear de rosa el universo interior en el que ha decidido encerrarse (tragándose la llave de la puerta, de paso).

Y es que, en estas elecciones, como en todas las que ha habido en España durante las últimas tres décadas y media, millones de españoles, conscientes de que su país padece una grave enfermedad, no acudirán a las urnas buscando curación.

Buscarán anestesia.

Y todos sabemos lo que le ocurre a los que se inoculan una droga de forma continuada, ¿verdad?.

Que cada vez se necesitan dosis mayores del producto en cuestión para mantener un efecto igual o parecido.

Pues eso.

martes, 1 de noviembre de 2011

Se hace saber...

...que, durante la próxima legislatura, para reforzar el necesario consenso y la imprescindible unidad de los demócratas, y promocionar la marca España, la anticuada y retrógrada expresión "Blanco y en botella" será sustituida por la más dinámica y actual "Pepiño y doña Ana".

Don José María, a pesar de no poder evitar fruncir el ceño (y las abdominales) cada vez que escucha esta expresión, ha mostrado ya su total disposición a apoyar la iniciativa, con el fin de tranquilizar a los mercados.